Los
días vividos en el
Sahara fueron maravillosos disfruté a tope con los desplazamientos realizados por el interior, me maravillé al comprobar a agudeza visual del guia que siempre se trasladaba con nosotros en el
Land Rober que nos prestó el cura de la Iglesia del
Aiun. Cuando
todavía nosotros no
habíamos divisado nada, el nativo nos comunicaba que
veía a un hombre, cuando en el horizonte nos
percatáramos de un punto negro que
parecia que se
movia, el guia identificaba que iba montado en un camello, ya cuando
divisabamos el camello el
saharagui identificaba a un familiar suyo y era verdad pues cuando
llegábamos a su altura nos
parábamos ellos se saludaban con un ritual pintoresco, el guia se bajaba del
vehiculo y agarrados de la mano paseaban de un lado para otro cercanos al coche
preguntándose por toda al familia que estaban de
noma deo acampados sabe dios donde, este ritual duraba un tiempo hasta que por fin se separaban y el guia
subía al
Land Rober y
proseguíamos el camino.Cuando
divisabamos una manada de gacelas el guia subido al techo del
vehículo abatía una pieza con el mosquetón reglamentario que
después desollaba y la preparaba para la comida a la brasa enterrada en la arena del desierto, solo que teniamos que raspar la carne con el cuchillo para retirar la arena y poder comerla