martes, 30 de diciembre de 2008

Los días vividos en el Sahara fueron maravillosos disfruté a tope con los desplazamientos realizados por el interior, me maravillé al comprobar a agudeza visual del guia que siempre se trasladaba con nosotros en el Land Rober que nos prestó el cura de la Iglesia del Aiun. Cuando todavía nosotros no habíamos divisado nada, el nativo nos comunicaba que veía a un hombre, cuando en el horizonte nos percatáramos de un punto negro que parecia que se movia, el guia identificaba que iba montado en un camello, ya cuando divisabamos el camello el saharagui identificaba a un familiar suyo y era verdad pues cuando llegábamos a su altura nos parábamos ellos se saludaban con un ritual pintoresco, el guia se bajaba del vehiculo y agarrados de la mano paseaban de un lado para otro cercanos al coche preguntándose por toda al familia que estaban de noma deo acampados sabe dios donde, este ritual duraba un tiempo hasta que por fin se separaban y el guia subía al Land Rober y proseguíamos el camino.Cuando divisabamos una manada de gacelas el guia subido al techo del vehículo abatía una pieza con el mosquetón reglamentario que después desollaba y la preparaba para la comida a la brasa enterrada en la arena del desierto, solo que teniamos que raspar la carne con el cuchillo para retirar la arena y poder comerla

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