jueves, 12 de febrero de 2009

Seguimos en Thailandia; Los representantes de la firma que amparaba la operación con el ejercito thailandes nos ofrecieron una cena en un restaurante típico de Bankot pero de alto standing pues los palillos que se usan para comer estaban remados con fundas de oro, los primeros platos se componian de una variedad de alimentos típicos bañados con muchas salsas los cuales en un principio intentamos llevárnoslos a la boca con los citados palillos y ante la torpeza de nuestros ademanes con los citados cubiertos de palo, el maitre que no se despegó a nuestro lado, al observar que dábamos pié con bola con esos instrumentos nos ofreció cubiertos occidentales o sea cuchillo y tenedor, puedo decir que estos primeros platos regados con las salsas estaban deliciosos, después de plato fuerte presentaron un cochinillo asado que venia sobre en una bandeja con unas ascuas en el fondo que mantenía caliente el condumio el bicho tenia un color esplendido todo turrado la piel hacia arriba churruscada que es lo primero que empezamos a degustar venia cortada a cuadritos previamente, cuando pensábamos que hibamos a maitre mano a la carne que estaba ya a la vista y nos parecía que debía estar mas apetitosa el maitre del restaurant nos retira la bandeja con el cochinillo dejandonos a dos velas, mis pensamientos volaron acordandosé de todos los antepasados del camarero, al poco tiempo se presenta el camarero con el cochinillo troceado para continuar la cena pero ya no hera igual, la cosa no tenia el mismo atractivo.

miércoles, 4 de febrero de 2009



Esta foto corresponde a la visita realizada a la ciudad de Bangkok para transformar unos carros de combate de las fuerzas armadas de ese país en carros puente de vanguardia similares a los que dispone las fuerzas armadas alemanas y montados en los carros Leopard. Me acompañaba un compañero de trabajo español pero nacido en Estados Unidos nieto de un prestigioso general de la República, su labor era comercial y la mía la técnica para evaluar el estado del material de la barcaza y motor Diessel del vehículo que eran elementos sobre el cual se montaría el susodicho puente de vanguardia llamado así pues su lanzamiento o despliegue se desarrollaba horizontalmente en dos tramos que se engarzaban en su mitad dando lugar a un puente de 24 metros de longitud que se podía posar en ambas orillas de un río o cauce de agua y que una vez desengarzado del vehículo portor este podía pasar a la otra orilla para volver a ser transportado por la barcaza motriz.

El primer día tuvimos que presentar nuestros respetos al general jefe del regimiento de ingenieros que nos tenia que facilitar el material o sea el carro a inspeccionar, fuimos trasladados al cuartel para realizar la visita, tuvimos que hacer antesala por que este personaje no había llegado aun, la espera la efectuamos en una dependencia rodeados de mesas de escritorio en las cuales prestaban servicio tanto militares como paisanos incluidas también paisanas, al cabo de un rato de espera oímos que alguien daba una voz de mando y todo el personal en pié juntaba las palmas de las manos a la altura del pecho como si estuvieran pidiendo perdón y doblaban la cintura en una reverencia clásica de países orientales, nosotros los dos españoles nos quedamos erguidos contemplando la escena hasta que pasó el General el cual al vernos se acercó a nosotros y nos tendió la mano en señal de saludo occidental a todo esto heramos fulminados por las miradas de los nativos por no haber doblado la cerviz al paso del manda más que no comprendian nuestro descaro por no realizar la reverencia de rigor.

El carro de combate estaba guardado en un barracón y debería llevar tanto tiempo sin haberse movido de allí que los cubos de ruedas dentadas propulsoras tenían ingentes cantidades de telarañas, pero eso no tenia la mas mínima importancia lo peligroso era que podía haber anidado alguna serpiente en su interior de esas que te pican y como no tengas el antídoto a mano te vas con Fausto en un santiamén, por suerte no fue así y mi trabajo se concluyo sin novedad y satisfactoriamente.

martes, 3 de febrero de 2009

He tenido algún comentario a la publicación de las fotos de esos niños que estaban en el zoco del Aiun, debo confesar que sí los conocía por la cercanía familiar son los hijos de mio hermano, estos niños de aquella época son unos adultos que se han formado un porvenir en la sociedad española, el varón hoy dia es un refrutado ingeniero de telecomunicaciones que desempeña sus servicios en una entidad del estado, la señorita que posa a su lado, algo mayor que él, es una farmaceutica que por los habatares de la vida trabaja en la administración pública con un puesto de relevancia, con esto cumplo con la demanda de reconocer a los personajes que tengo espuestos en mis escritos.
Proximamente relataré mi viaje a Thahilandia para revisar un material estratejico de ese pais y poderlo transformar en producto para uso civil y auxiliar a la población en catastrofes climatologicas.