Seguimos en Thailandia; Los representantes de la firma que amparaba la operación con el ejercito thailandes nos ofrecieron una cena en un restaurante típico de Bankot pero de alto standing pues los palillos que se usan para comer estaban remados con fundas de oro, los primeros platos se componian de una variedad de alimentos típicos bañados con muchas salsas los cuales en un principio intentamos llevárnoslos a la boca con los citados palillos y ante la torpeza de nuestros ademanes con los citados cubiertos de palo, el maitre que no se despegó a nuestro lado, al observar que dábamos pié con bola con esos instrumentos nos ofreció cubiertos occidentales o sea cuchillo y tenedor, puedo decir que estos primeros platos regados con las salsas estaban deliciosos, después de plato fuerte presentaron un cochinillo asado que venia sobre en una bandeja con unas ascuas en el fondo que mantenía caliente el condumio el bicho tenia un color esplendido todo turrado la piel hacia arriba churruscada que es lo primero que empezamos a degustar venia cortada a cuadritos previamente, cuando pensábamos que hibamos a maitre mano a la carne que estaba ya a la vista y nos parecía que debía estar mas apetitosa el maitre del restaurant nos retira la bandeja con el cochinillo dejandonos a dos velas, mis pensamientos volaron acordandosé de todos los antepasados del camarero, al poco tiempo se presenta el camarero con el cochinillo troceado para continuar la cena pero ya no hera igual, la cosa no tenia el mismo atractivo.
jueves, 12 de febrero de 2009
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1 comentario:
Excelentes y divertidos relatos sigue asi Eduardo.
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