
Esta foto corresponde a la visita realizada a la ciudad de Bangkok para transformar unos carros de combate de las fuerzas armadas de ese país en carros puente de vanguardia similares a los que dispone las fuerzas armadas alemanas y montados en los carros Leopard. Me acompañaba un compañero de trabajo español pero nacido en Estados Unidos nieto de un prestigioso general de la República, su labor era comercial y la mía la técnica para evaluar el estado del material de la barcaza y motor Diessel del vehículo que eran elementos sobre el cual se montaría el susodicho puente de vanguardia llamado así pues su lanzamiento o despliegue se desarrollaba horizontalmente en dos tramos que se engarzaban en su mitad dando lugar a un puente de 24 metros de longitud que se podía posar en ambas orillas de un río o cauce de agua y que una vez desengarzado del vehículo portor este podía pasar a la otra orilla para volver a ser transportado por la barcaza motriz.
El primer día tuvimos que presentar nuestros respetos al general jefe del regimiento de ingenieros que nos tenia que facilitar el material o sea el carro a inspeccionar, fuimos trasladados al cuartel para realizar la visita, tuvimos que hacer antesala por que este personaje no había llegado aun, la espera la efectuamos en una dependencia rodeados de mesas de escritorio en las cuales prestaban servicio tanto militares como paisanos incluidas también paisanas, al cabo de un rato de espera oímos que alguien daba una voz de mando y todo el personal en pié juntaba las palmas de las manos a la altura del pecho como si estuvieran pidiendo perdón y doblaban la cintura en una reverencia clásica de países orientales, nosotros los dos españoles nos quedamos erguidos contemplando la escena hasta que pasó el General el cual al vernos se acercó a nosotros y nos tendió la mano en señal de saludo occidental a todo esto heramos fulminados por las miradas de los nativos por no haber doblado la cerviz al paso del manda más que no comprendian nuestro descaro por no realizar la reverencia de rigor.
El carro de combate estaba guardado en un barracón y debería llevar tanto tiempo sin haberse movido de allí que los cubos de ruedas dentadas propulsoras tenían ingentes cantidades de telarañas, pero eso no tenia la mas mínima importancia lo peligroso era que podía haber anidado alguna serpiente en su interior de esas que te pican y como no tengas el antídoto a mano te vas con Fausto en un santiamén, por suerte no fue así y mi trabajo se concluyo sin novedad y satisfactoriamente.

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