Creo que no he contado la cena de despedida con la que nos agasajaron los intermediarios tailandeses, a la cual fue invitada la jefa del gabinete y representante ante las instituciones oficiales del país. Esta señora de unos cincuenta años era guapísima vivía con un lujo desmesurado y bestia con una elegancia propia de una modelo de postín, llevaba un peinado que lo asocié a los modelos de peluquería que se veía en Imelda Marcos de Filipinas, las joyas que portaba estaban todas conjuntadas, pulsera, anillos y pendientes, en el reparto de posiciones en la mesa me sentaron a su derecha, a la izquierda de la señora situaron al jefe de la oficina representadora, cual no fue mi sorpresa cuando en un determinado momento la hermosa mujer pincha con su tenedor una gamba y me la ofrece a mi boca que yo no dudo en aceptar y después pincha otra y se la ofrece al viejo tailandés todo esto regado con una sonrisa de lo mas cautivadora, el interprete se apresuró a explicar que este acto es símbolo de respeto y la dama estaba obligada a proceder y dar de comer a los mas viejos de la reunión, como ritual de su cultura milenaria.
viernes, 10 de abril de 2009
No se si he contado la noche que nos llevaron a presenciar un espectaculo tipico thailandes, en un teatro que ademas te servian bebidas y aperitivos, la mesa era estremadamente baja, al estilo oriental lo cual te obligaba a tener las piernas recojidas como los faquires, pero estos astutos orientales como la visita habitual era occidental, habian perfonado el suelo debajo de la mesa para dejar el espacio sufiente para tener las piernas como si estuvieras sentado en una silla normal. Estuvimos admirando la policromia de los atuendos de los bailarines y degustando los caldos que nos sirvieron, haré mención que tuvimos que dejar el calzado a la entrada del establecimiento en unas pequeñas taquillas colocadas en el zaguan de entrada, en el entreacto de la actuación observamos moviento de personas que entraban y se situaban en una gran mesa corrida que habian preparado en la platea, se trataba de un grupo en visita turistica procedentes de Hong Kong que como es natural tambien iban descalzos como nosotros, en un momento determinado del espectaculo todos estos visitantes se levantan de sus asientos y se van del espectaculo, cuando se fueron le dije a mi compañero "Manolo esta vez nos vamos al hotel sin zapatos o por lo menos con unos que no nos corresponden" cuando salimos estaban las taquillas vacias y los únicos zapatos que habia en ellas eran nuestros propios zapatos cosa admirable de estos chinos. Nosotros dilatabamos la salida esperando que saliera alguna chica en topless pero nos quedamos con las ganas, era un espectaculo sin desnudos pero muy cultural, solo los varones llevaban el torso al aire, las mujeres tapadas hasta el cuello. En otro restaurante que cenamos una noche las camareras llevaban el vestido tipico del pais con una raja en el lateral de la falda que les llegaba has casi la cintura cada vez que se meneaban dejan ver un muslo lo mas de sujerente pero nada más.
Seguimos con la estancia en Thailandia., Recuerdo que la cidad de Bankok era un caos circulatorio por las avenidas que circulabamos, los cruces de calles estaban reguladas por semaforos que no estaban gobernados por automatas computerizados como en Europa, el caso es que cuando un cruce se atiborraba de vehiculos parados en el disco rojo, un guardia de trafico pulsaba el boton de cambiar el semaforo y daba paso a la intersección, en el tiempo de parada en el disco que podia durar la voluntad del funcionario se colocaban delante de los vehiculos infinadad de ciclomotores cargados todos con la mas variopinta de las mercancias, estos ciclomotores eran los repartidores a domicilio de las tiendas que se agrupaban detras nuestra, al poner en verde el semaforo los motociclistas salian disparados como engambres de avispas formando un ruido infernal y vertiendo humo por los escapes que hacian insoportable la respiración, al final los cojiamos en siguiente semaforo y vuelta a empezar. Como variopinta mercancia cada tienda tenia una especialidad, una vendia grandes llaves para la conducción de fluidos, otra se dedicaba a alfombras, la de mas allá a especies, pero lo que mas me llamó la atencion fue la exposición de ataudes que una tenia expuestos en la calle, como es natural en todas ellas, que sacaban a la acera sus productos como reclamo de clientes, alrededor de cada tienda habia un enjanbre de ciclomotores con sus conductores a la espera de repartin algun encargo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
