viernes, 10 de abril de 2009
Seguimos con la estancia en Thailandia., Recuerdo que la cidad de Bankok era un caos circulatorio por las avenidas que circulabamos, los cruces de calles estaban reguladas por semaforos que no estaban gobernados por automatas computerizados como en Europa, el caso es que cuando un cruce se atiborraba de vehiculos parados en el disco rojo, un guardia de trafico pulsaba el boton de cambiar el semaforo y daba paso a la intersección, en el tiempo de parada en el disco que podia durar la voluntad del funcionario se colocaban delante de los vehiculos infinadad de ciclomotores cargados todos con la mas variopinta de las mercancias, estos ciclomotores eran los repartidores a domicilio de las tiendas que se agrupaban detras nuestra, al poner en verde el semaforo los motociclistas salian disparados como engambres de avispas formando un ruido infernal y vertiendo humo por los escapes que hacian insoportable la respiración, al final los cojiamos en siguiente semaforo y vuelta a empezar. Como variopinta mercancia cada tienda tenia una especialidad, una vendia grandes llaves para la conducción de fluidos, otra se dedicaba a alfombras, la de mas allá a especies, pero lo que mas me llamó la atencion fue la exposición de ataudes que una tenia expuestos en la calle, como es natural en todas ellas, que sacaban a la acera sus productos como reclamo de clientes, alrededor de cada tienda habia un enjanbre de ciclomotores con sus conductores a la espera de repartin algun encargo.
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