viernes, 22 de junio de 2012

RECUERDOS DEL PASADO EN UN BARRIO OBRERO


              
 RECUERDOS DEL PASADO EN UN BARRIO OBRERO
                          SAN CRISTOBAL DE LOS ÁNGELES



     Francisco Pérez de Guzmán se dirigía hacia Madrid en su potente automóvil cuando el avisador de nivel de combustible empezó a zumbar indicándole la poca gasolina que contenía su depósito y la necesidad de repostar urgentemente o se quedaría tirado en la carretera, a los pocos kilómetros divisó un surtidor que se apresuró a entrar, efectuó el pago con unos cheques gasolina suministrados por el Banco que el habitualmente se relacionaba, dándose cuenta que después de abonar el importe de lo repostado no le quedaba sin ningún talón en la chequera facilitada por el Banco, estuvo barajando el modo de acercarse a la entidad bancaria el lunes a primera hora pero sus compromisos laborales le impedían realizar la gestión y dándole vueltas a la cabeza se acordó que la vecina de enfrente a su puerta de su domicilio podría hacerle el recado pues la gestión debería hacerse sin demora por la tardanza de facilitar estos documentos ya que su estancia en Madrid tenía que ser corta porque su familia le esperaba en una localidad de la costa levantina para pasar las vacaciones estivales, Lorena su mujer le había suplicado que no  demorara mucho su ausencia pues ella sola con los niños y en la playa se le hacia una carga insoportable así que los asuntos pensaba solucionarlos lo antes posible.
         Tras dejar el equipaje en su piso llamó a la puerta de enfrente y le abrió la puerta Esther a la cual perpetuaba con agradable recuerdo por los acontecimientos acaecidos meses atrás cuando su madre pasó a casa toda alarmada por que su hija la amenazaba con un cuchillo de cocina que esgrimía peligrosamente, motivado por una discusión domestica muy subida de tono, situación que me toco dirimir pasando a calmar los nervios y convencerla a que depusiera esa actitud agresiva hacia su madre. Me abrió y pude persuadirla de que me entregara el arma, rompiendo a llorar echándome los brazos al cuello me relató toda clase de sufrimientos que padecía por no tener en esos momentos trabajo y carecer de dinero para sus ratos de ocio y encontrándose con la negativa de su madre para facilitárselo entró en una especie de crisis nerviosa que le indujo involuntariamente a tomar un cuchillo de la cocina y esgrimirlo amenazadoramente ante su madre la cual llena de pánico solo pensó en pedir auxilio a los vecinos más cercanos y estando en esa postura pude comprobar la dureza de sus pechos pegados al mío entre las convulsiones de sus sollozos y lagrimas que se deslizaban por su cara que me impregnaban mis hombros y cuello de la camisa, sus ojos eran de un azul intenso que te invitaban a besarlos con delicadeza y cariño y entre besos y caricias pude consolarla y calmar sus nervios y hacerla prometer la solicitud de perdón para reconciliarse con su madre, cosa que así sucedió. Le puse en antecedentes de mi petición sin pasar el umbral de la puerta de entrada, excusándose ella de no poder realizarlo alegando una entrevista de trabajo para el próximo lunes por la mañana dejándome cariacontecido y  ya me disponía a regresar a mi domicilio cuando me percaté que en la televisión estaban emitiendo una serie muy popular que seguía con gran interés todos los días y al hacer este comentario ella se brindó a franquearme su casa para que pudiera seguir los capítulos siguientes cosa que acepté de buen grado y dispuesto a volver al día siguiente a la hora de programación. La tramitación de la petición al banco  se pudo solucionar sin mayor contratiempo para mis compromisos laborales.
                      Las visitas se fueron sucediendo con toda formalidad para ver los capítulos en la televisión, amenizadas con unos combinados de ginebra y coca cola que aporté en el primer encuentro y así fueron pasando los días de la semana hasta que llegamos al viernes y esa misma tarde le propuse el plan de salir el sábado a la Sierra de Gredos para hacer una acampada de fin de semana con tienda de campaña y sacos de dormir, en primera instancia no me puso reparos y a primera hora de la mañana del sábado metí todos los bártulos en el coche así como provisiones de boca para dos días y cuál fue mi sorpresa que cuando llamé a su casa no había nadie, había salido para no ir a la sierra por el pánico que le daban los bichos del campo y no sabiendo como contradecirme había optado por desaparecer y no tener que dar la cara.
            Estuve rumiando bastante molesto este plantón por la falta de confianza y no haberse sincerado de su fobia a los bichitos del campo como supe mas tarde y como la idea era poder descubrir si volvía a su casa y yo no me percataba de ello puse en práctica un método descrito en los manuales de espionaje que consiste en colocar un hilo blanco adherido con cinta adhesiva transparente entre el marco y la puerta en la parte inferior de la misma y así cuando se franquea la vivienda el hilo se desprende de una de las dos partes y dio resultado pues cuando me levanté de la siesta a la caída de la tarde descubrí que el hilo estaba despegado de uno de los lados, llamé y ella abrió la puerta en seguida comenzó a disculparse, yo ante todo la reproche la falta de confianza para decirme el rechazo que ella sentía al campo y me manifestó que lo mas que le apetecía era salir a cenar y después bailar en cualquier sitio de Madrid. La verdad es que vi el cielo abierto pues semejante plan no se me pasó por la cabeza dada la poca experiencia que a mis años tenía en relacionarme con la juventud de aquella época,(tengo que aclarar que ella disfrutaba de veinte años cuando yo rondaba los cuarenta) después de esta proposición convenimos en salir esa noche a cenar al centro y después a menear el esqueleto en cualquier discoteca que se nos presentara a mano, pero el problema surgía al tener que sortear a la vecindad que se ponía a la puerta del bloque en la calle Paterna a tomar el fresco sentado en sus sillas de mimbre y convenimos en salir cada uno por su lado y después unirnos un par de calles más allá, cosa que así hicimos y nos reunimos cerca del solar que hoy ocupa el ambulatorio de la Seguridad Social. Al enfocarla con los faros de mi automóvil, vi una imagen maravillosa vestida con modelo vaporoso sujeto por unos tirantes sobre sus hombros que ceñido a su cuerpo  resaltaban sus curvas prominentes que me embriagaron nada más verla, me quedé extasiado y la invité a subir, encaminándonos al centro de la capital buscamos un aparcamiento subterráneo y dejamos el vehículo, orientándonos hacia un restaurante de la calle Fuencarral para cenar y después continuar con nuestro proyecto, pero después de tomar algunas tapas en los bares de la zona decidimos que no nos apetecía comer más y concluimos meternos en un cinematógrafo de los muchos que había en los aledaños de la plaza de Bilbao y nos encaminamos a una sala que proyectaban una película muy en boga en los años 80 clásica de Pajares y Esteso con su contenido erótico y destape y fue allí que por los efectos de la bebida tomada y las escenas de la pantalla nos vimos arropados en nuestros brazos y unidos por un ardiente beso, de esos de tornillo, que dio pié a que continuáramos con nuestras caricias concluyendo nuestro ardor en un final feliz, que  decir tiene que estas efusiones amatorias continuaron en mi domicilio hasta la mañana siguiente que despertamos en mar de sabanas revueltas y colmados de placer sin hacernos reproche alguno a nuestra fogosidad.             Transcurrieron los días hasta que no tuve más remedio que volver a mi lugar de veraneo dejando en mi un recuerdo inolvidable que todavía añoro pues la visión de aquel cuerpo desnudo tumbado sobre la cama y la protuberancia de unos senos que parecían bolas de billar erguidos sobre ese tórax que me recordaban la silueta que proyecta la vista de la cuerda serrana que denominan en el léxico montañero “La mujer muerta”, con todos esos perfiles tan definidos. Tengo que confesar que esta relación duró 25 años que los he llevado con la máxima discreción sin dejar de atender a mi familia, que la antepuse ante cualquier sugerencia de abandono, pues una cosa es la legítima y otra los devaneos por mucho que duren, ni que pensar tiene que esta relación tuvo sus altibajos correspondientes, pues en estos 25 años sucedieron infinidad de situaciones unas agradables y otras menos atractivas pues cuando los vecinos tuvimos que desalojar el bloque para proceder a su demolición por padecer ruina eminente, su familia se trasladó a otro pueblo de la comunidad de Madrid, perdiendo todo contacto durante algún tiempo, que pude reanudar tras proceder a una labor de investigación exhaustiva hasta localizar su nueva dirección, ya habían pasado algunos años y mi vida laboral había finiquitado pasando a pertenecer a las clases pasivas del mundo profesional y con los beneficios de mi finiquito y algunos ahorrillos adquirí una pequeña parcela en un pueblo de Avila a la cual dedique todos mis esfuerzos en adecentar y hacer cómoda y habitable la vivienda edificada en ella, ni que decir tiene que pasé con Esther unos momentos inolvidables que todavía tengo grabados en mi retina, efectuando variadas visitas los días que ponía como escusa a mi familia los innumerables trabajos que había que hacer en la parcela para ausentarme entre semana. Y como todo en esta vida tiene su final, a mi me fueron cayendo los años y la relación se fue enfriando y perdiendo todo interés mutuamente hasta que dejamos de relacionarnos, dando un giro de 90 grados a nuestras vidas.
    Este relato continuará en próximos capítulos, referente a la demolición, realojos, trámites administrativos y ocupación de nuestras nuevas viviendas, todo esto coincidiendo con el 50 aniversario del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles

Escrito por: FRANCISCO PEREZ DE GUZMAN Y VARELA
En San Cristóbal de los Angeles en el año de gracia de 2011

REHABILITACIÓN 1


                                   
  COSAS QUE HAN PASADO

Corría el año 1992 y en el bloque de la calle Paterna estaban sucediendo las inevitables condiciones que por esa época se manifestaban en una gran cantidad de viviendas del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles, los deterioros estructurales de los edificios motivados por la deficiente construcción de las casas, se producían grietas en las paredes, las fachadas presentaban aspectos de gran deterioro con peligrosos movimientos en sus cimientos que amenazaban posibles desplomes provocando intranquilidad y miedo en todos los vecinos hasta en extremos de tener que apuntalar los castilletes de los portales por eminente desplome.
              El bloque lo componían cuatro portales, cada uno con su independencia administrativa en lo relativo y referente a su comunidad de vecinos y con muy poca relación entre ellos, pues hasta que no nos vimos afectados por el deterioro de las viviendas no empezamos a comunicarnos y comentar los defectos que día a día se iban produciendo, esta situación nos llevó a la necesidad de aunar intereses y esfuerzos para llegar a una solución  y recabar toda clase de información para proceder a dar una solución al problema.
                   El primer paso fue el concienciar a todos los vecinos de que debíamos tomar una decisión unánime sin ninguna abstención que dificultara el proceso en el cual nos íbamos a embarcar, conseguido este paso nos pusimos en manos de una entidad gestora que nos encauzó las relaciones con una oficina técnica de arquitectos que procedió a realizar los ensayos pertinentes que determinaron la ruina eminente del bloque, en el transcurso de estos sucesos tuvimos que formar una comisión gestora que se denominó como Comunidad de Construcción la cual la componían dos representantes de cada portal y así formamos un grupo compacto de trabajo que aunaba a los cuatro portales en una misma dirección, los componentes de esta Comunidad de Construcción formaban  un cuadro heterogéneo muy pintoresco pues lo formaban seis hombres y dos mujeres, cada uno con su particularidad de carácter y determinados puntos de vista pudiendo destacar la fuerte personalidad de Doña Paca la de los pavos (Apodada así por que antaño su marido de joven se dedicaba a vender pavos en la época de Navidad) hay que destacar el buen aspecto de Doña Paca siempre muy compuesta destacando su prominente busto siempre sujeto por un buen Blassier que realzaba el esplendido seno llamando la atención por donde ella iba, también cabe destacar a la otra mujer, Esmeralda por su gran capacidad de memoria y sus acertadas decisiones superando con creces a las de algunos de los componentes masculinos, enseguida la apodamos la Mari sabidillas, ni que decir tiene que tuvimos que legalizar ante notario todas las formalidades de constitución y presentarnos en la notaria para firmar la escritura, por ser yo el mayor del grupo me promovieron para la presidencia y además por disponer de mayor tiempo libre y no estar comprometido por compromisos laborales y poder gestionar los innumerables desplazamientos a organismos oficiales y organizar las reuniones entre los delegados y asambleas de vecinos, el resto lo componían, un vicepresidente, un secretario (que lo identificamos como el insumiso, porque no aparecía casi nunca a las reuniones de los delegados) y el resto hasta completar los ocho componentes como delegados.
                   Hay que destacar la gran ayuda recibida de la Asociación de Vecinos del barrio que nos asesoraron y nos procuraron las visitas a la Empresa Municipal de la Vivienda hasta conseguir la decisión de realojo dado que la declaración de eminente ruina  del edificio nos obligó a  desalojarlo y proceder a su derribo, todos estos trámites tuvieron que ser compulsados por el Área de Rehabilitación Preferente de San Cristóbal organismo dependiente del Ayuntamiento y Empresa Municipal de la Vivienda que nos solicitó la presentación de los documentos pertinentes a cada caso para   autentificar  la situación social de cada uno de los vecinos  y por fin nos vimos instalados en las viviendas cedidas por la EMV, tuvimos la suerte de vernos todos realojados en un inmenso edificio compuesto por una media docena de portales que daban todos a un gran patio con zonas recreativas para los niños y acceso restringido por sistema electrónico y conexión en cada vivienda para permitir el paso a las personas que nos venían a visitar, el tiempo que vivimos en esos alojamientos transcurrió paulatinamente con el desarrollo del proceso de construcción de nuestro bloque en San Cristóbal al cual íbamos de visita para ver el proceso de elaboración de la construcción, coincidíamos siempre la señora Paca y yo y algunas veces se nos unía la señora Marisabidillas  que teníamos que observar la construcción a través de la valla de la constructora que rodeaba el edificio para informar a nuestros vecinos de progreso de la obra pues hay que mencionar que la construcción se inició sin haber recibido el préstamo a la construcción solicitado a Cajamadrid y por ese motivo no teníamos acceso a la obra en curso ni nos presentaban certificados de obra a firmar pues la constructora corría con todos los gastos por adelantado hasta que conseguimos del banco el dinero solicitado, cuando esto ocurrió la obra estaba medio finalizada, los componentes de la Comisión de Construcción siempre hemos pensado que la empresa quiso dar una buena imagen en el barrio y por ese motivo inició las obras a sus expensas hasta liberar el crédito y recibir las ayudas estatales, después de estos avatares fuimos viendo como día a día se progresaba en la finalización de nuestras casas.
          La vida se desarrollaba en nuestro realojo placenteramente con nuestras pequeñas reuniones y digo pequeñas porque nunca  estábamos los ocho representantes juntos, por diferentes motivos siempre algunos  tenían compromisos, por lo cual les era difícil asistir, pero las informaciones se transmitían boca a boca al estar todos ubicados en esa inmensa corrala, tarde o temprano coincidíamos y nos comunicábamos las novedades.
           Transcurrió todo un año y llegaron las vacaciones de verano, mi familia y yo nos desplazamos a veranear a la playa, con tan mala suerte que tuve una avería en mi automóvil, que me obligó a depositarlo en un taller mecánico de un pueblo de la provincia de Albacete, la compañía de seguros puso a nuestra disposición un medio de transporte hasta la localidad de destino y una vez aposentados mi mujer y mi hijo, yo retorne a Madrid  en tren a solicitar a un familiar un vehículo para podernos desplazar por los alrededores.
             Estando ya en mi domicilio con el coche de sustitución, a eso de la caída de la tarde llaman al timbre del portal del edificio, yo pulso el interruptor mecánicamente sin preguntar la identificación de la visita y espero a que llamen a la puerta de la vivienda, cuando llaman y abro me encuentro con una mujer joven que la identifico como la hija de una vecina que vivía un portal cercano al mío, portaba una pequeña maleta de ruedas y me informa, que en casa de su familia no hay nadie, y me dice que la han notificado que su familia ha salido de fin de semana. Esta chica sabía yo que estaba divorciada y su intención era desplazarse a la mañana siguiente a una localidad Andaluza por lo cual esa noche carecía de alojamiento y en un rasgo de solidaridad le ofrecí que pasara la noche en mi domicilio pues disponía de habitaciones libres al estar solo como ella, que en principio declinó, pero al decirle que a la mañana siguiente podría llevarla a la estación de autobuses para que ella tomara su medio de transporte hasta su destino (y por carecer de medios económicos para pernoctar en un hotel u hostal, por que le habían efectuado un cargo de dinero en su cuenta de ahorros que la habían dejado descapitalizada para afrontar estos gastos, todo esto me lo dijo en el transcurso de la cena que tuvimos posteriormente)aceptó el ofrecimiento. La cena transcurrió animadamente pero a base de conservas y un poco de embutido regado con un vino de una botella que tenía reservada de gran solera, caldeando el ambiente, ella me puso en antecedentes de sus problemas y de la mala suerte que había tenido con los hombres y no sé si fue por los efectos del vino o debido al video para adultos que vimos en la sobre mesa, sentados juntos en el sofá y acompañados de unas copas de licor o también motivado por la vestimenta veraniega que llevaba, pantalones cortos vaqueros y una ligera camiseta de tirantes, yo me puse excitadísimo y sin pensarlo dos veces le planté un beso en los labios que ella no rechazó y a partir de allí las caricias se prodigaron por todas partes del cuerpo de ella y mío, qué decir tiene que acabamos durmiendo juntos hasta la mañana siguiente con la correspondiente ración de final feliz. Al despedirla en la estación le restituí el dinero que el banco la había descontado de su cartilla de ahorros teniendo reparos a aceptarlo pero finalmente lo admitió y ya no volvimos a vernos más hasta la fecha, dejándome un grato recuerdo que me fue acompañando durante todo el viaje a la playa haciéndome el trayecto más llevadero. Estos escenarios se dan una vez en la vida y máxime que yo no busco relaciones extramatrimoniales pero situaciones como estas son difíciles de rechazar máxime en las condiciones ambientales del momento.
         Retornamos del veraneo y nos incorporamos a nuestras obligaciones cotidianas hasta que nos convocaron para efectuar una inspección ocular de nuestras viviendas, para informar de los retoques pertinentes y     subsanarlos posteriormente y por fin llegó el esperado día de la entrega de llaves y firma de las correspondientes hipotecas, hay que resaltar que todavía no habíamos entrado en la crisis económica que posteriormente está asolando al país y los créditos se consiguieron con relativa facilidad, solo se dieron un par de casos que tuvieron alguna dificultad pero se solventaron finalmente y retornamos nuevamente todos los vecinos, también hay que destacar que en todas estas andaduras siempre alguien se queda en el camino, en nuestro caso fallecieron dos personas un hombre y una mujer, dos vecinos que por su avanzada edad no resistieron el camino, yéndose a reunirse con la madre naturaleza.
          Según pasaban los meses se fueron manifestando algunos rasgos de asentamiento del edificio  que nos apresuramos a informar a la constructora que por diversos avatares se vio obligada a fusionarse con otra entidad que fue demorando los arreglos y al final tuvimos que negociar las retenciones que por ley teníamos en la cuenta corriente de nuestra Comunidad de Construcción y proceder a contratar a otra empresa para solucionar la reparación de todos retoques pendientes y dar por finiquitados los compromisos adquiridos con los vecinos y la constructora, concluidas las responsabilidades y como siempre ocurre, que no llueve a gusto de todos, procedimos a la liquidación de nuestras cuentas y cancelación de la Comunidad de Construcción.


ESCRITO POR: Francisco Pérez de Guzmán y Varela
En San Cristóbal de los Angeles  en el año 2011