viernes, 22 de junio de 2012

REHABILITACIÓN 1


                                   
  COSAS QUE HAN PASADO

Corría el año 1992 y en el bloque de la calle Paterna estaban sucediendo las inevitables condiciones que por esa época se manifestaban en una gran cantidad de viviendas del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles, los deterioros estructurales de los edificios motivados por la deficiente construcción de las casas, se producían grietas en las paredes, las fachadas presentaban aspectos de gran deterioro con peligrosos movimientos en sus cimientos que amenazaban posibles desplomes provocando intranquilidad y miedo en todos los vecinos hasta en extremos de tener que apuntalar los castilletes de los portales por eminente desplome.
              El bloque lo componían cuatro portales, cada uno con su independencia administrativa en lo relativo y referente a su comunidad de vecinos y con muy poca relación entre ellos, pues hasta que no nos vimos afectados por el deterioro de las viviendas no empezamos a comunicarnos y comentar los defectos que día a día se iban produciendo, esta situación nos llevó a la necesidad de aunar intereses y esfuerzos para llegar a una solución  y recabar toda clase de información para proceder a dar una solución al problema.
                   El primer paso fue el concienciar a todos los vecinos de que debíamos tomar una decisión unánime sin ninguna abstención que dificultara el proceso en el cual nos íbamos a embarcar, conseguido este paso nos pusimos en manos de una entidad gestora que nos encauzó las relaciones con una oficina técnica de arquitectos que procedió a realizar los ensayos pertinentes que determinaron la ruina eminente del bloque, en el transcurso de estos sucesos tuvimos que formar una comisión gestora que se denominó como Comunidad de Construcción la cual la componían dos representantes de cada portal y así formamos un grupo compacto de trabajo que aunaba a los cuatro portales en una misma dirección, los componentes de esta Comunidad de Construcción formaban  un cuadro heterogéneo muy pintoresco pues lo formaban seis hombres y dos mujeres, cada uno con su particularidad de carácter y determinados puntos de vista pudiendo destacar la fuerte personalidad de Doña Paca la de los pavos (Apodada así por que antaño su marido de joven se dedicaba a vender pavos en la época de Navidad) hay que destacar el buen aspecto de Doña Paca siempre muy compuesta destacando su prominente busto siempre sujeto por un buen Blassier que realzaba el esplendido seno llamando la atención por donde ella iba, también cabe destacar a la otra mujer, Esmeralda por su gran capacidad de memoria y sus acertadas decisiones superando con creces a las de algunos de los componentes masculinos, enseguida la apodamos la Mari sabidillas, ni que decir tiene que tuvimos que legalizar ante notario todas las formalidades de constitución y presentarnos en la notaria para firmar la escritura, por ser yo el mayor del grupo me promovieron para la presidencia y además por disponer de mayor tiempo libre y no estar comprometido por compromisos laborales y poder gestionar los innumerables desplazamientos a organismos oficiales y organizar las reuniones entre los delegados y asambleas de vecinos, el resto lo componían, un vicepresidente, un secretario (que lo identificamos como el insumiso, porque no aparecía casi nunca a las reuniones de los delegados) y el resto hasta completar los ocho componentes como delegados.
                   Hay que destacar la gran ayuda recibida de la Asociación de Vecinos del barrio que nos asesoraron y nos procuraron las visitas a la Empresa Municipal de la Vivienda hasta conseguir la decisión de realojo dado que la declaración de eminente ruina  del edificio nos obligó a  desalojarlo y proceder a su derribo, todos estos trámites tuvieron que ser compulsados por el Área de Rehabilitación Preferente de San Cristóbal organismo dependiente del Ayuntamiento y Empresa Municipal de la Vivienda que nos solicitó la presentación de los documentos pertinentes a cada caso para   autentificar  la situación social de cada uno de los vecinos  y por fin nos vimos instalados en las viviendas cedidas por la EMV, tuvimos la suerte de vernos todos realojados en un inmenso edificio compuesto por una media docena de portales que daban todos a un gran patio con zonas recreativas para los niños y acceso restringido por sistema electrónico y conexión en cada vivienda para permitir el paso a las personas que nos venían a visitar, el tiempo que vivimos en esos alojamientos transcurrió paulatinamente con el desarrollo del proceso de construcción de nuestro bloque en San Cristóbal al cual íbamos de visita para ver el proceso de elaboración de la construcción, coincidíamos siempre la señora Paca y yo y algunas veces se nos unía la señora Marisabidillas  que teníamos que observar la construcción a través de la valla de la constructora que rodeaba el edificio para informar a nuestros vecinos de progreso de la obra pues hay que mencionar que la construcción se inició sin haber recibido el préstamo a la construcción solicitado a Cajamadrid y por ese motivo no teníamos acceso a la obra en curso ni nos presentaban certificados de obra a firmar pues la constructora corría con todos los gastos por adelantado hasta que conseguimos del banco el dinero solicitado, cuando esto ocurrió la obra estaba medio finalizada, los componentes de la Comisión de Construcción siempre hemos pensado que la empresa quiso dar una buena imagen en el barrio y por ese motivo inició las obras a sus expensas hasta liberar el crédito y recibir las ayudas estatales, después de estos avatares fuimos viendo como día a día se progresaba en la finalización de nuestras casas.
          La vida se desarrollaba en nuestro realojo placenteramente con nuestras pequeñas reuniones y digo pequeñas porque nunca  estábamos los ocho representantes juntos, por diferentes motivos siempre algunos  tenían compromisos, por lo cual les era difícil asistir, pero las informaciones se transmitían boca a boca al estar todos ubicados en esa inmensa corrala, tarde o temprano coincidíamos y nos comunicábamos las novedades.
           Transcurrió todo un año y llegaron las vacaciones de verano, mi familia y yo nos desplazamos a veranear a la playa, con tan mala suerte que tuve una avería en mi automóvil, que me obligó a depositarlo en un taller mecánico de un pueblo de la provincia de Albacete, la compañía de seguros puso a nuestra disposición un medio de transporte hasta la localidad de destino y una vez aposentados mi mujer y mi hijo, yo retorne a Madrid  en tren a solicitar a un familiar un vehículo para podernos desplazar por los alrededores.
             Estando ya en mi domicilio con el coche de sustitución, a eso de la caída de la tarde llaman al timbre del portal del edificio, yo pulso el interruptor mecánicamente sin preguntar la identificación de la visita y espero a que llamen a la puerta de la vivienda, cuando llaman y abro me encuentro con una mujer joven que la identifico como la hija de una vecina que vivía un portal cercano al mío, portaba una pequeña maleta de ruedas y me informa, que en casa de su familia no hay nadie, y me dice que la han notificado que su familia ha salido de fin de semana. Esta chica sabía yo que estaba divorciada y su intención era desplazarse a la mañana siguiente a una localidad Andaluza por lo cual esa noche carecía de alojamiento y en un rasgo de solidaridad le ofrecí que pasara la noche en mi domicilio pues disponía de habitaciones libres al estar solo como ella, que en principio declinó, pero al decirle que a la mañana siguiente podría llevarla a la estación de autobuses para que ella tomara su medio de transporte hasta su destino (y por carecer de medios económicos para pernoctar en un hotel u hostal, por que le habían efectuado un cargo de dinero en su cuenta de ahorros que la habían dejado descapitalizada para afrontar estos gastos, todo esto me lo dijo en el transcurso de la cena que tuvimos posteriormente)aceptó el ofrecimiento. La cena transcurrió animadamente pero a base de conservas y un poco de embutido regado con un vino de una botella que tenía reservada de gran solera, caldeando el ambiente, ella me puso en antecedentes de sus problemas y de la mala suerte que había tenido con los hombres y no sé si fue por los efectos del vino o debido al video para adultos que vimos en la sobre mesa, sentados juntos en el sofá y acompañados de unas copas de licor o también motivado por la vestimenta veraniega que llevaba, pantalones cortos vaqueros y una ligera camiseta de tirantes, yo me puse excitadísimo y sin pensarlo dos veces le planté un beso en los labios que ella no rechazó y a partir de allí las caricias se prodigaron por todas partes del cuerpo de ella y mío, qué decir tiene que acabamos durmiendo juntos hasta la mañana siguiente con la correspondiente ración de final feliz. Al despedirla en la estación le restituí el dinero que el banco la había descontado de su cartilla de ahorros teniendo reparos a aceptarlo pero finalmente lo admitió y ya no volvimos a vernos más hasta la fecha, dejándome un grato recuerdo que me fue acompañando durante todo el viaje a la playa haciéndome el trayecto más llevadero. Estos escenarios se dan una vez en la vida y máxime que yo no busco relaciones extramatrimoniales pero situaciones como estas son difíciles de rechazar máxime en las condiciones ambientales del momento.
         Retornamos del veraneo y nos incorporamos a nuestras obligaciones cotidianas hasta que nos convocaron para efectuar una inspección ocular de nuestras viviendas, para informar de los retoques pertinentes y     subsanarlos posteriormente y por fin llegó el esperado día de la entrega de llaves y firma de las correspondientes hipotecas, hay que resaltar que todavía no habíamos entrado en la crisis económica que posteriormente está asolando al país y los créditos se consiguieron con relativa facilidad, solo se dieron un par de casos que tuvieron alguna dificultad pero se solventaron finalmente y retornamos nuevamente todos los vecinos, también hay que destacar que en todas estas andaduras siempre alguien se queda en el camino, en nuestro caso fallecieron dos personas un hombre y una mujer, dos vecinos que por su avanzada edad no resistieron el camino, yéndose a reunirse con la madre naturaleza.
          Según pasaban los meses se fueron manifestando algunos rasgos de asentamiento del edificio  que nos apresuramos a informar a la constructora que por diversos avatares se vio obligada a fusionarse con otra entidad que fue demorando los arreglos y al final tuvimos que negociar las retenciones que por ley teníamos en la cuenta corriente de nuestra Comunidad de Construcción y proceder a contratar a otra empresa para solucionar la reparación de todos retoques pendientes y dar por finiquitados los compromisos adquiridos con los vecinos y la constructora, concluidas las responsabilidades y como siempre ocurre, que no llueve a gusto de todos, procedimos a la liquidación de nuestras cuentas y cancelación de la Comunidad de Construcción.


ESCRITO POR: Francisco Pérez de Guzmán y Varela
En San Cristóbal de los Angeles  en el año 2011

No hay comentarios: