COSAS QUE
HAN PASADO
Corría el año 1992 y en el bloque de la calle Paterna estaban
sucediendo las inevitables condiciones que por esa época se manifestaban en una
gran cantidad de viviendas del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles, los
deterioros estructurales de los edificios motivados por la deficiente
construcción de las casas, se producían grietas en las paredes, las fachadas
presentaban aspectos de gran deterioro con peligrosos movimientos en sus
cimientos que amenazaban posibles desplomes provocando intranquilidad y miedo
en todos los vecinos hasta en extremos de tener que apuntalar los castilletes
de los portales por eminente desplome.
El bloque
lo componían cuatro portales, cada uno con su independencia administrativa en
lo relativo y referente a su comunidad de vecinos y con muy poca relación entre
ellos, pues hasta que no nos vimos afectados por el deterioro de las viviendas
no empezamos a comunicarnos y comentar los defectos que día a día se iban
produciendo, esta situación nos llevó a la necesidad de aunar intereses y
esfuerzos para llegar a una solución y
recabar toda clase de información para proceder a dar una solución al problema.
El
primer paso fue el concienciar a todos los vecinos de que debíamos tomar una
decisión unánime sin ninguna abstención que dificultara el proceso en el cual
nos íbamos a embarcar, conseguido este paso nos pusimos en manos de una entidad
gestora que nos encauzó las relaciones con una oficina técnica de arquitectos
que procedió a realizar los ensayos pertinentes que determinaron la ruina
eminente del bloque, en el transcurso de estos sucesos tuvimos que formar una
comisión gestora que se denominó como Comunidad de Construcción la cual la
componían dos representantes de cada portal y así formamos un grupo compacto de
trabajo que aunaba a los cuatro portales en una misma dirección, los
componentes de esta Comunidad de Construcción formaban un cuadro heterogéneo muy pintoresco pues lo
formaban seis hombres y dos mujeres, cada uno con su particularidad de carácter
y determinados puntos de vista pudiendo destacar la fuerte personalidad de Doña
Paca la de los pavos (Apodada así por que antaño su marido de joven se dedicaba
a vender pavos en la época de Navidad) hay que destacar el buen aspecto de Doña
Paca siempre muy compuesta destacando su prominente busto siempre sujeto por un
buen Blassier que realzaba el esplendido seno llamando la atención por donde
ella iba, también cabe destacar a la otra mujer, Esmeralda por su gran
capacidad de memoria y sus acertadas decisiones superando con creces a las de
algunos de los componentes masculinos, enseguida la apodamos la Mari sabidillas,
ni que decir tiene que tuvimos que legalizar ante notario todas las formalidades
de constitución y presentarnos en la notaria para firmar la escritura, por ser
yo el mayor del grupo me promovieron para la presidencia y además por disponer
de mayor tiempo libre y no estar comprometido por compromisos laborales y poder
gestionar los innumerables desplazamientos a organismos oficiales y organizar
las reuniones entre los delegados y asambleas de vecinos, el resto lo componían,
un vicepresidente, un secretario (que lo identificamos como el insumiso, porque
no aparecía casi nunca a las reuniones de los delegados) y el resto hasta
completar los ocho componentes como delegados.
Hay
que destacar la gran ayuda recibida de la Asociación de Vecinos del barrio que
nos asesoraron y nos procuraron las visitas a la Empresa Municipal de la
Vivienda hasta conseguir la decisión de realojo dado que la declaración de
eminente ruina del edificio nos obligó
a desalojarlo y proceder a su derribo,
todos estos trámites tuvieron que ser compulsados por el Área de Rehabilitación
Preferente de San Cristóbal organismo dependiente del Ayuntamiento y Empresa
Municipal de la Vivienda que nos solicitó la presentación de los documentos
pertinentes a cada caso para
autentificar la situación social
de cada uno de los vecinos y por fin nos
vimos instalados en las viviendas cedidas por la EMV, tuvimos la suerte de
vernos todos realojados en un inmenso edificio compuesto por una media docena
de portales que daban todos a un gran patio con zonas recreativas para los
niños y acceso restringido por sistema electrónico y conexión en cada vivienda
para permitir el paso a las personas que nos venían a visitar, el tiempo que vivimos
en esos alojamientos transcurrió paulatinamente con el desarrollo del proceso
de construcción de nuestro bloque en San Cristóbal al cual íbamos de visita
para ver el proceso de elaboración de la construcción, coincidíamos siempre la
señora Paca y yo y algunas veces se nos unía la señora Marisabidillas que teníamos que observar la construcción a
través de la valla de la constructora que rodeaba el edificio para informar a
nuestros vecinos de progreso de la obra pues hay que mencionar que la
construcción se inició sin haber recibido el préstamo a la construcción
solicitado a Cajamadrid y por ese motivo no teníamos acceso a la obra en curso
ni nos presentaban certificados de obra a firmar pues la constructora corría
con todos los gastos por adelantado hasta que conseguimos del banco el dinero
solicitado, cuando esto ocurrió la obra estaba medio finalizada, los
componentes de la Comisión de Construcción siempre hemos pensado que la empresa
quiso dar una buena imagen en el barrio y por ese motivo inició las obras a sus
expensas hasta liberar el crédito y recibir las ayudas estatales, después de
estos avatares fuimos viendo como día a día se progresaba en la finalización de
nuestras casas.
La vida se
desarrollaba en nuestro realojo placenteramente con nuestras pequeñas reuniones
y digo pequeñas porque nunca estábamos
los ocho representantes juntos, por diferentes motivos siempre algunos tenían compromisos, por lo cual les era
difícil asistir, pero las informaciones se transmitían boca a boca al estar
todos ubicados en esa inmensa corrala, tarde o temprano coincidíamos y nos
comunicábamos las novedades.
Transcurrió
todo un año y llegaron las vacaciones de verano, mi familia y yo nos
desplazamos a veranear a la playa, con tan mala suerte que tuve una avería en
mi automóvil, que me obligó a depositarlo en un taller mecánico de un pueblo de
la provincia de Albacete, la compañía de seguros puso a nuestra disposición un
medio de transporte hasta la localidad de destino y una vez aposentados mi
mujer y mi hijo, yo retorne a Madrid en
tren a solicitar a un familiar un vehículo para podernos desplazar por los
alrededores.
Estando ya en mi domicilio con el
coche de sustitución, a eso de la caída de la tarde llaman al timbre del portal
del edificio, yo pulso el interruptor mecánicamente sin preguntar la
identificación de la visita y espero a que llamen a la puerta de la vivienda,
cuando llaman y abro me encuentro con una mujer joven que la identifico como la
hija de una vecina que vivía un portal cercano al mío, portaba una pequeña
maleta de ruedas y me informa, que en casa de su familia no hay nadie, y me
dice que la han notificado que su familia ha salido de fin de semana. Esta
chica sabía yo que estaba divorciada y su intención era desplazarse a la mañana
siguiente a una localidad Andaluza por lo cual esa noche carecía de alojamiento
y en un rasgo de solidaridad le ofrecí que pasara la noche en mi domicilio pues
disponía de habitaciones libres al estar solo como ella, que en principio
declinó, pero al decirle que a la mañana siguiente podría llevarla a la
estación de autobuses para que ella tomara su medio de transporte hasta su
destino (y por carecer de medios económicos para pernoctar en un hotel u
hostal, por que le habían efectuado un cargo de dinero en su cuenta de ahorros
que la habían dejado descapitalizada para afrontar estos gastos, todo esto me
lo dijo en el transcurso de la cena que tuvimos posteriormente)aceptó el
ofrecimiento. La cena transcurrió animadamente pero a base de conservas y un
poco de embutido regado con un vino de una botella que tenía reservada de gran
solera, caldeando el ambiente, ella me puso en antecedentes de sus problemas y
de la mala suerte que había tenido con los hombres y no sé si fue por los
efectos del vino o debido al video para adultos que vimos en la sobre mesa,
sentados juntos en el sofá y acompañados de unas copas de licor o también
motivado por la vestimenta veraniega que llevaba, pantalones cortos vaqueros y
una ligera camiseta de tirantes, yo me puse excitadísimo y sin pensarlo dos
veces le planté un beso en los labios que ella no rechazó y a partir de allí
las caricias se prodigaron por todas partes del cuerpo de ella y mío, qué decir
tiene que acabamos durmiendo juntos hasta la mañana siguiente con la correspondiente
ración de final feliz. Al despedirla en la estación le restituí el dinero que
el banco la había descontado de su cartilla de ahorros teniendo reparos a
aceptarlo pero finalmente lo admitió y ya no volvimos a vernos más hasta la
fecha, dejándome un grato recuerdo que me fue acompañando durante todo el viaje
a la playa haciéndome el trayecto más llevadero. Estos escenarios se dan una
vez en la vida y máxime que yo no busco relaciones extramatrimoniales pero
situaciones como estas son difíciles de rechazar máxime en las condiciones
ambientales del momento.
Retornamos del
veraneo y nos incorporamos a nuestras obligaciones cotidianas hasta que nos
convocaron para efectuar una inspección ocular de nuestras viviendas, para
informar de los retoques pertinentes y subsanarlos posteriormente y por fin llegó
el esperado día de la entrega de llaves y firma de las correspondientes
hipotecas, hay que resaltar que todavía no habíamos entrado en la crisis
económica que posteriormente está asolando al país y los créditos se
consiguieron con relativa facilidad, solo se dieron un par de casos que
tuvieron alguna dificultad pero se solventaron finalmente y retornamos
nuevamente todos los vecinos, también hay que destacar que en todas estas
andaduras siempre alguien se queda en el camino, en nuestro caso fallecieron
dos personas un hombre y una mujer, dos vecinos que por su avanzada edad no
resistieron el camino, yéndose a reunirse con la madre naturaleza.
Según pasaban
los meses se fueron manifestando algunos rasgos de asentamiento del edificio que nos apresuramos a informar a la
constructora que por diversos avatares se vio obligada a fusionarse con otra
entidad que fue demorando los arreglos y al final tuvimos que negociar las
retenciones que por ley teníamos en la cuenta corriente de nuestra Comunidad de
Construcción y proceder a contratar a otra empresa para solucionar la
reparación de todos retoques pendientes y dar por finiquitados los compromisos
adquiridos con los vecinos y la constructora, concluidas las responsabilidades
y como siempre ocurre, que no llueve a gusto de todos, procedimos a la
liquidación de nuestras cuentas y cancelación de la Comunidad de Construcción.
ESCRITO POR: Francisco Pérez de Guzmán y Varela
En San Cristóbal de los Angeles en el año 2011

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