lunes, 4 de octubre de 2010

La eficacia de los Israelitas

En el transcurso de mi vida laboral viví un suceso admirable protagonizado por un equipo de personas pertenecientes a una empresa ubicada en Telhabib (Israel), que se dedicaba a la venta de direcciones computerizadas de tiro para carros de combate.Se sometieron a prueba varias ofertas recibidas de distintos fabricantes de los países que estaban interesados en vendernos ese material para las fuerzas armadas de nuestro país. El día de la evaluación funcional del material montado en sendos carros de combate, se efectuó en un conocido campo de tiro de la provincia de Zaragoza, las pruebas fueron de tipo dinámico efectuando cinco disparos sobre un blanco móvil remolcado por un carro tractor con un cable de arrastre de 100 metros de largo para asegurar la integridad del carro portor. La jornada se desarrollo con pequeñas incidencias que cada equipo tuvo que subsanar sobre la marcha, pero lo que nos dejó sorprendidos fue la eficacia del personal Israelita. Al tercer disparo el Jefe que mandaba el equipo de trabajo mandó suspender el fuego pues había detectado que ese disparo había hecho blanco en la parte inferior de la diana remolcada, como una sola persona los tres integrantes del equipo se metieron por las escotillas en el carro de combate y procedieron a sustituir la caja computadora de la dirección de tiro (no consideraban efectivo que el disparo tuviera una pequeña desviación en altura como el realizado) aunque el proyectil impactara en el blanco, esta operación les duró escasamente unos minutos y el siguiente disparo impactó en el centro de la diana, hay que señalar que los integrantes del equipo eran muy jóvenes y habían pertenecido a la oficialidad del ejercito judío que una vez desmovilizados se integraban en sus puestos de trabajo, hay que reseñar que los disparos Los realizaba personal del ejercito español, pero el hecho que más nos gusto fue el sentido del ahorro que tienen los Israelitas, pues después de efectuar este cuarto disparo a plena satisfacción, el jefe del grupo se acercó al General que mandaba la comisión evaluadora española y le pidió permiso para no realizar el quinto disparo si la comisión española consideraba probado la eficacia de su dirección de tiro (cada disparo costaba en aquel tiempo 50.000, -- pesetas de entonces) permiso que fue concedido y así economizaron el importe del proyectil y hay que hacer constar que esta empresa se le adjudicó el programa pero ellos rechazaron el trabajo al no aceptar la cofabricación con la industria española pues no podían ceder los planos de sus componentes, diré que el nombre que pusieron a su producto era el de MATADOR y todavía conservo los folletos de esta dirección de tiro para carros de combate. También hay que señalar que estos judíos procedían de distintos países de Europa y en conversación con uno de ellos que pertenecía a la sección de autómatas me contó que su mayor ilusión seria el poder desarrollar juguetes mecánicos para niños en vez de trabajar para la industria de la defensa, esa confesión me afectó sensiblemente al ser pronunciada por un hombre que efectuaba una labor para la guerra.

1 comentario:

Juan Pascual dijo...

Buen relato, si señor
Me alegro de que vuelvas ha estar en la red de redes.

Te pongo un enlace por si no lo tienes que seguro que te gustara

http://diariodeuncarrista.blogspot.com/

A demás seguro que aparecen vehículos en los que trabajaste.

Saludos

Juan Pascual