viernes, 22 de junio de 2012

RECUERDOS DEL PASADO EN UN BARRIO OBRERO


              
 RECUERDOS DEL PASADO EN UN BARRIO OBRERO
                          SAN CRISTOBAL DE LOS ÁNGELES



     Francisco Pérez de Guzmán se dirigía hacia Madrid en su potente automóvil cuando el avisador de nivel de combustible empezó a zumbar indicándole la poca gasolina que contenía su depósito y la necesidad de repostar urgentemente o se quedaría tirado en la carretera, a los pocos kilómetros divisó un surtidor que se apresuró a entrar, efectuó el pago con unos cheques gasolina suministrados por el Banco que el habitualmente se relacionaba, dándose cuenta que después de abonar el importe de lo repostado no le quedaba sin ningún talón en la chequera facilitada por el Banco, estuvo barajando el modo de acercarse a la entidad bancaria el lunes a primera hora pero sus compromisos laborales le impedían realizar la gestión y dándole vueltas a la cabeza se acordó que la vecina de enfrente a su puerta de su domicilio podría hacerle el recado pues la gestión debería hacerse sin demora por la tardanza de facilitar estos documentos ya que su estancia en Madrid tenía que ser corta porque su familia le esperaba en una localidad de la costa levantina para pasar las vacaciones estivales, Lorena su mujer le había suplicado que no  demorara mucho su ausencia pues ella sola con los niños y en la playa se le hacia una carga insoportable así que los asuntos pensaba solucionarlos lo antes posible.
         Tras dejar el equipaje en su piso llamó a la puerta de enfrente y le abrió la puerta Esther a la cual perpetuaba con agradable recuerdo por los acontecimientos acaecidos meses atrás cuando su madre pasó a casa toda alarmada por que su hija la amenazaba con un cuchillo de cocina que esgrimía peligrosamente, motivado por una discusión domestica muy subida de tono, situación que me toco dirimir pasando a calmar los nervios y convencerla a que depusiera esa actitud agresiva hacia su madre. Me abrió y pude persuadirla de que me entregara el arma, rompiendo a llorar echándome los brazos al cuello me relató toda clase de sufrimientos que padecía por no tener en esos momentos trabajo y carecer de dinero para sus ratos de ocio y encontrándose con la negativa de su madre para facilitárselo entró en una especie de crisis nerviosa que le indujo involuntariamente a tomar un cuchillo de la cocina y esgrimirlo amenazadoramente ante su madre la cual llena de pánico solo pensó en pedir auxilio a los vecinos más cercanos y estando en esa postura pude comprobar la dureza de sus pechos pegados al mío entre las convulsiones de sus sollozos y lagrimas que se deslizaban por su cara que me impregnaban mis hombros y cuello de la camisa, sus ojos eran de un azul intenso que te invitaban a besarlos con delicadeza y cariño y entre besos y caricias pude consolarla y calmar sus nervios y hacerla prometer la solicitud de perdón para reconciliarse con su madre, cosa que así sucedió. Le puse en antecedentes de mi petición sin pasar el umbral de la puerta de entrada, excusándose ella de no poder realizarlo alegando una entrevista de trabajo para el próximo lunes por la mañana dejándome cariacontecido y  ya me disponía a regresar a mi domicilio cuando me percaté que en la televisión estaban emitiendo una serie muy popular que seguía con gran interés todos los días y al hacer este comentario ella se brindó a franquearme su casa para que pudiera seguir los capítulos siguientes cosa que acepté de buen grado y dispuesto a volver al día siguiente a la hora de programación. La tramitación de la petición al banco  se pudo solucionar sin mayor contratiempo para mis compromisos laborales.
                      Las visitas se fueron sucediendo con toda formalidad para ver los capítulos en la televisión, amenizadas con unos combinados de ginebra y coca cola que aporté en el primer encuentro y así fueron pasando los días de la semana hasta que llegamos al viernes y esa misma tarde le propuse el plan de salir el sábado a la Sierra de Gredos para hacer una acampada de fin de semana con tienda de campaña y sacos de dormir, en primera instancia no me puso reparos y a primera hora de la mañana del sábado metí todos los bártulos en el coche así como provisiones de boca para dos días y cuál fue mi sorpresa que cuando llamé a su casa no había nadie, había salido para no ir a la sierra por el pánico que le daban los bichos del campo y no sabiendo como contradecirme había optado por desaparecer y no tener que dar la cara.
            Estuve rumiando bastante molesto este plantón por la falta de confianza y no haberse sincerado de su fobia a los bichitos del campo como supe mas tarde y como la idea era poder descubrir si volvía a su casa y yo no me percataba de ello puse en práctica un método descrito en los manuales de espionaje que consiste en colocar un hilo blanco adherido con cinta adhesiva transparente entre el marco y la puerta en la parte inferior de la misma y así cuando se franquea la vivienda el hilo se desprende de una de las dos partes y dio resultado pues cuando me levanté de la siesta a la caída de la tarde descubrí que el hilo estaba despegado de uno de los lados, llamé y ella abrió la puerta en seguida comenzó a disculparse, yo ante todo la reproche la falta de confianza para decirme el rechazo que ella sentía al campo y me manifestó que lo mas que le apetecía era salir a cenar y después bailar en cualquier sitio de Madrid. La verdad es que vi el cielo abierto pues semejante plan no se me pasó por la cabeza dada la poca experiencia que a mis años tenía en relacionarme con la juventud de aquella época,(tengo que aclarar que ella disfrutaba de veinte años cuando yo rondaba los cuarenta) después de esta proposición convenimos en salir esa noche a cenar al centro y después a menear el esqueleto en cualquier discoteca que se nos presentara a mano, pero el problema surgía al tener que sortear a la vecindad que se ponía a la puerta del bloque en la calle Paterna a tomar el fresco sentado en sus sillas de mimbre y convenimos en salir cada uno por su lado y después unirnos un par de calles más allá, cosa que así hicimos y nos reunimos cerca del solar que hoy ocupa el ambulatorio de la Seguridad Social. Al enfocarla con los faros de mi automóvil, vi una imagen maravillosa vestida con modelo vaporoso sujeto por unos tirantes sobre sus hombros que ceñido a su cuerpo  resaltaban sus curvas prominentes que me embriagaron nada más verla, me quedé extasiado y la invité a subir, encaminándonos al centro de la capital buscamos un aparcamiento subterráneo y dejamos el vehículo, orientándonos hacia un restaurante de la calle Fuencarral para cenar y después continuar con nuestro proyecto, pero después de tomar algunas tapas en los bares de la zona decidimos que no nos apetecía comer más y concluimos meternos en un cinematógrafo de los muchos que había en los aledaños de la plaza de Bilbao y nos encaminamos a una sala que proyectaban una película muy en boga en los años 80 clásica de Pajares y Esteso con su contenido erótico y destape y fue allí que por los efectos de la bebida tomada y las escenas de la pantalla nos vimos arropados en nuestros brazos y unidos por un ardiente beso, de esos de tornillo, que dio pié a que continuáramos con nuestras caricias concluyendo nuestro ardor en un final feliz, que  decir tiene que estas efusiones amatorias continuaron en mi domicilio hasta la mañana siguiente que despertamos en mar de sabanas revueltas y colmados de placer sin hacernos reproche alguno a nuestra fogosidad.             Transcurrieron los días hasta que no tuve más remedio que volver a mi lugar de veraneo dejando en mi un recuerdo inolvidable que todavía añoro pues la visión de aquel cuerpo desnudo tumbado sobre la cama y la protuberancia de unos senos que parecían bolas de billar erguidos sobre ese tórax que me recordaban la silueta que proyecta la vista de la cuerda serrana que denominan en el léxico montañero “La mujer muerta”, con todos esos perfiles tan definidos. Tengo que confesar que esta relación duró 25 años que los he llevado con la máxima discreción sin dejar de atender a mi familia, que la antepuse ante cualquier sugerencia de abandono, pues una cosa es la legítima y otra los devaneos por mucho que duren, ni que pensar tiene que esta relación tuvo sus altibajos correspondientes, pues en estos 25 años sucedieron infinidad de situaciones unas agradables y otras menos atractivas pues cuando los vecinos tuvimos que desalojar el bloque para proceder a su demolición por padecer ruina eminente, su familia se trasladó a otro pueblo de la comunidad de Madrid, perdiendo todo contacto durante algún tiempo, que pude reanudar tras proceder a una labor de investigación exhaustiva hasta localizar su nueva dirección, ya habían pasado algunos años y mi vida laboral había finiquitado pasando a pertenecer a las clases pasivas del mundo profesional y con los beneficios de mi finiquito y algunos ahorrillos adquirí una pequeña parcela en un pueblo de Avila a la cual dedique todos mis esfuerzos en adecentar y hacer cómoda y habitable la vivienda edificada en ella, ni que decir tiene que pasé con Esther unos momentos inolvidables que todavía tengo grabados en mi retina, efectuando variadas visitas los días que ponía como escusa a mi familia los innumerables trabajos que había que hacer en la parcela para ausentarme entre semana. Y como todo en esta vida tiene su final, a mi me fueron cayendo los años y la relación se fue enfriando y perdiendo todo interés mutuamente hasta que dejamos de relacionarnos, dando un giro de 90 grados a nuestras vidas.
    Este relato continuará en próximos capítulos, referente a la demolición, realojos, trámites administrativos y ocupación de nuestras nuevas viviendas, todo esto coincidiendo con el 50 aniversario del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles

Escrito por: FRANCISCO PEREZ DE GUZMAN Y VARELA
En San Cristóbal de los Angeles en el año de gracia de 2011

REHABILITACIÓN 1


                                   
  COSAS QUE HAN PASADO

Corría el año 1992 y en el bloque de la calle Paterna estaban sucediendo las inevitables condiciones que por esa época se manifestaban en una gran cantidad de viviendas del Barrio de San Cristóbal de los Ángeles, los deterioros estructurales de los edificios motivados por la deficiente construcción de las casas, se producían grietas en las paredes, las fachadas presentaban aspectos de gran deterioro con peligrosos movimientos en sus cimientos que amenazaban posibles desplomes provocando intranquilidad y miedo en todos los vecinos hasta en extremos de tener que apuntalar los castilletes de los portales por eminente desplome.
              El bloque lo componían cuatro portales, cada uno con su independencia administrativa en lo relativo y referente a su comunidad de vecinos y con muy poca relación entre ellos, pues hasta que no nos vimos afectados por el deterioro de las viviendas no empezamos a comunicarnos y comentar los defectos que día a día se iban produciendo, esta situación nos llevó a la necesidad de aunar intereses y esfuerzos para llegar a una solución  y recabar toda clase de información para proceder a dar una solución al problema.
                   El primer paso fue el concienciar a todos los vecinos de que debíamos tomar una decisión unánime sin ninguna abstención que dificultara el proceso en el cual nos íbamos a embarcar, conseguido este paso nos pusimos en manos de una entidad gestora que nos encauzó las relaciones con una oficina técnica de arquitectos que procedió a realizar los ensayos pertinentes que determinaron la ruina eminente del bloque, en el transcurso de estos sucesos tuvimos que formar una comisión gestora que se denominó como Comunidad de Construcción la cual la componían dos representantes de cada portal y así formamos un grupo compacto de trabajo que aunaba a los cuatro portales en una misma dirección, los componentes de esta Comunidad de Construcción formaban  un cuadro heterogéneo muy pintoresco pues lo formaban seis hombres y dos mujeres, cada uno con su particularidad de carácter y determinados puntos de vista pudiendo destacar la fuerte personalidad de Doña Paca la de los pavos (Apodada así por que antaño su marido de joven se dedicaba a vender pavos en la época de Navidad) hay que destacar el buen aspecto de Doña Paca siempre muy compuesta destacando su prominente busto siempre sujeto por un buen Blassier que realzaba el esplendido seno llamando la atención por donde ella iba, también cabe destacar a la otra mujer, Esmeralda por su gran capacidad de memoria y sus acertadas decisiones superando con creces a las de algunos de los componentes masculinos, enseguida la apodamos la Mari sabidillas, ni que decir tiene que tuvimos que legalizar ante notario todas las formalidades de constitución y presentarnos en la notaria para firmar la escritura, por ser yo el mayor del grupo me promovieron para la presidencia y además por disponer de mayor tiempo libre y no estar comprometido por compromisos laborales y poder gestionar los innumerables desplazamientos a organismos oficiales y organizar las reuniones entre los delegados y asambleas de vecinos, el resto lo componían, un vicepresidente, un secretario (que lo identificamos como el insumiso, porque no aparecía casi nunca a las reuniones de los delegados) y el resto hasta completar los ocho componentes como delegados.
                   Hay que destacar la gran ayuda recibida de la Asociación de Vecinos del barrio que nos asesoraron y nos procuraron las visitas a la Empresa Municipal de la Vivienda hasta conseguir la decisión de realojo dado que la declaración de eminente ruina  del edificio nos obligó a  desalojarlo y proceder a su derribo, todos estos trámites tuvieron que ser compulsados por el Área de Rehabilitación Preferente de San Cristóbal organismo dependiente del Ayuntamiento y Empresa Municipal de la Vivienda que nos solicitó la presentación de los documentos pertinentes a cada caso para   autentificar  la situación social de cada uno de los vecinos  y por fin nos vimos instalados en las viviendas cedidas por la EMV, tuvimos la suerte de vernos todos realojados en un inmenso edificio compuesto por una media docena de portales que daban todos a un gran patio con zonas recreativas para los niños y acceso restringido por sistema electrónico y conexión en cada vivienda para permitir el paso a las personas que nos venían a visitar, el tiempo que vivimos en esos alojamientos transcurrió paulatinamente con el desarrollo del proceso de construcción de nuestro bloque en San Cristóbal al cual íbamos de visita para ver el proceso de elaboración de la construcción, coincidíamos siempre la señora Paca y yo y algunas veces se nos unía la señora Marisabidillas  que teníamos que observar la construcción a través de la valla de la constructora que rodeaba el edificio para informar a nuestros vecinos de progreso de la obra pues hay que mencionar que la construcción se inició sin haber recibido el préstamo a la construcción solicitado a Cajamadrid y por ese motivo no teníamos acceso a la obra en curso ni nos presentaban certificados de obra a firmar pues la constructora corría con todos los gastos por adelantado hasta que conseguimos del banco el dinero solicitado, cuando esto ocurrió la obra estaba medio finalizada, los componentes de la Comisión de Construcción siempre hemos pensado que la empresa quiso dar una buena imagen en el barrio y por ese motivo inició las obras a sus expensas hasta liberar el crédito y recibir las ayudas estatales, después de estos avatares fuimos viendo como día a día se progresaba en la finalización de nuestras casas.
          La vida se desarrollaba en nuestro realojo placenteramente con nuestras pequeñas reuniones y digo pequeñas porque nunca  estábamos los ocho representantes juntos, por diferentes motivos siempre algunos  tenían compromisos, por lo cual les era difícil asistir, pero las informaciones se transmitían boca a boca al estar todos ubicados en esa inmensa corrala, tarde o temprano coincidíamos y nos comunicábamos las novedades.
           Transcurrió todo un año y llegaron las vacaciones de verano, mi familia y yo nos desplazamos a veranear a la playa, con tan mala suerte que tuve una avería en mi automóvil, que me obligó a depositarlo en un taller mecánico de un pueblo de la provincia de Albacete, la compañía de seguros puso a nuestra disposición un medio de transporte hasta la localidad de destino y una vez aposentados mi mujer y mi hijo, yo retorne a Madrid  en tren a solicitar a un familiar un vehículo para podernos desplazar por los alrededores.
             Estando ya en mi domicilio con el coche de sustitución, a eso de la caída de la tarde llaman al timbre del portal del edificio, yo pulso el interruptor mecánicamente sin preguntar la identificación de la visita y espero a que llamen a la puerta de la vivienda, cuando llaman y abro me encuentro con una mujer joven que la identifico como la hija de una vecina que vivía un portal cercano al mío, portaba una pequeña maleta de ruedas y me informa, que en casa de su familia no hay nadie, y me dice que la han notificado que su familia ha salido de fin de semana. Esta chica sabía yo que estaba divorciada y su intención era desplazarse a la mañana siguiente a una localidad Andaluza por lo cual esa noche carecía de alojamiento y en un rasgo de solidaridad le ofrecí que pasara la noche en mi domicilio pues disponía de habitaciones libres al estar solo como ella, que en principio declinó, pero al decirle que a la mañana siguiente podría llevarla a la estación de autobuses para que ella tomara su medio de transporte hasta su destino (y por carecer de medios económicos para pernoctar en un hotel u hostal, por que le habían efectuado un cargo de dinero en su cuenta de ahorros que la habían dejado descapitalizada para afrontar estos gastos, todo esto me lo dijo en el transcurso de la cena que tuvimos posteriormente)aceptó el ofrecimiento. La cena transcurrió animadamente pero a base de conservas y un poco de embutido regado con un vino de una botella que tenía reservada de gran solera, caldeando el ambiente, ella me puso en antecedentes de sus problemas y de la mala suerte que había tenido con los hombres y no sé si fue por los efectos del vino o debido al video para adultos que vimos en la sobre mesa, sentados juntos en el sofá y acompañados de unas copas de licor o también motivado por la vestimenta veraniega que llevaba, pantalones cortos vaqueros y una ligera camiseta de tirantes, yo me puse excitadísimo y sin pensarlo dos veces le planté un beso en los labios que ella no rechazó y a partir de allí las caricias se prodigaron por todas partes del cuerpo de ella y mío, qué decir tiene que acabamos durmiendo juntos hasta la mañana siguiente con la correspondiente ración de final feliz. Al despedirla en la estación le restituí el dinero que el banco la había descontado de su cartilla de ahorros teniendo reparos a aceptarlo pero finalmente lo admitió y ya no volvimos a vernos más hasta la fecha, dejándome un grato recuerdo que me fue acompañando durante todo el viaje a la playa haciéndome el trayecto más llevadero. Estos escenarios se dan una vez en la vida y máxime que yo no busco relaciones extramatrimoniales pero situaciones como estas son difíciles de rechazar máxime en las condiciones ambientales del momento.
         Retornamos del veraneo y nos incorporamos a nuestras obligaciones cotidianas hasta que nos convocaron para efectuar una inspección ocular de nuestras viviendas, para informar de los retoques pertinentes y     subsanarlos posteriormente y por fin llegó el esperado día de la entrega de llaves y firma de las correspondientes hipotecas, hay que resaltar que todavía no habíamos entrado en la crisis económica que posteriormente está asolando al país y los créditos se consiguieron con relativa facilidad, solo se dieron un par de casos que tuvieron alguna dificultad pero se solventaron finalmente y retornamos nuevamente todos los vecinos, también hay que destacar que en todas estas andaduras siempre alguien se queda en el camino, en nuestro caso fallecieron dos personas un hombre y una mujer, dos vecinos que por su avanzada edad no resistieron el camino, yéndose a reunirse con la madre naturaleza.
          Según pasaban los meses se fueron manifestando algunos rasgos de asentamiento del edificio  que nos apresuramos a informar a la constructora que por diversos avatares se vio obligada a fusionarse con otra entidad que fue demorando los arreglos y al final tuvimos que negociar las retenciones que por ley teníamos en la cuenta corriente de nuestra Comunidad de Construcción y proceder a contratar a otra empresa para solucionar la reparación de todos retoques pendientes y dar por finiquitados los compromisos adquiridos con los vecinos y la constructora, concluidas las responsabilidades y como siempre ocurre, que no llueve a gusto de todos, procedimos a la liquidación de nuestras cuentas y cancelación de la Comunidad de Construcción.


ESCRITO POR: Francisco Pérez de Guzmán y Varela
En San Cristóbal de los Angeles  en el año 2011

lunes, 4 de octubre de 2010

Viaje a las antillas




Relataré el viaje que realicé a La Habana como podéis observar en la foto de la cabecera de este blog, tengo que hacer constar que este viaje fue lúdico y no de trabajo, nos pasamos mi señora y yo 10 días en La Habana que también tuvieron sus incidencias. Realizamos el viaje en un avión de la compañía Iberia y cuando nos acercábamos a la Antillas pude observar desde el aire unas nubes parecidas a tirabuzones de desarrollo vertical que me dejaron muy impresionado, pues no había visto en mi vida este tipo de conjuntos nubosos, yo que soy piloto de aviones ultraligeros había estudiado los diferentes conjuntos de nubes, cúmulos, cirros, estratos, nimbos y las combinaciones de todos estos conjuntos, pero lo que mis ojos presenciaron desde la ventanilla del aparato de Iberia no me parecía nada normal (todo esto lo menciono porque a los pocos días tuvimos que aguantar el huracán RITA). Los primeros días de la semana se pasaron con tranquilidad visitando los lugares más turísticos de la ciudad así como el espectáculo más emblemático de la Habana la sala de fiestas La Tropicana con su espectacular elenco de bailarinas y su magnifica coreografía, visitamos la fábrica de puros que está frente al Capitolio y me elaboraron un puro habano personalizado que me lo fumé (aunque yo no fumo) en la plaza de la Catedral de la Habana sentado en una mesa bajo una sombrilla y con unas cervezas de la marca bucanero que por cierto tenían muy buen sabor al paladar, se pasaron los primeros días y cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos en la habitación de la planta 20 del hotel Habana Libre donde nos hospedáramos, las ventanas protegidas por unas cintas adhesivas para evitar que el viento huracanado rompiera los cristales, alarmados bajamos a la recepción y nos indicaron la pantalla donde informaban del desarrollo del huracán a su paso por la isla de Cuba, esa noche no pudimos pegar ojo por el viento que azotaba los cristales y la lluvia torrencial que se precipitaba y a la mañana siguiente nos dirigimos en taxi a las oficinas de Iberia a informarnos si las salidas de los aviones sufrían algún retraso a causa del viento, pues el viento soplaba con tanta fuerza que los trechos que tuvimos que ir andando teníamos que agarrarnos a unas columnas de unos soportales para no ser arrastrados por el suelo, seguidamente volvimos al hotel pero el trayecto de vuelta tuvimos que realizarlo por otro recorrido debido a que las olas saltaban por encima del malecón y el trafico por esa zona estaba cortado, al llegar al hotel nos cayó un chubasco muy intenso con la particularidad de que el agua estaba caliente en comparación con lo que recodábamos aquí en España. Al día siguiente que llego la calma la ciudad de la Habana parecía que había sido afectada por un bombardeo, trozos de pavimentos levantados, ramas de los árboles por los suelos de las calles y gentes achicando agua de las casas bajas y muchos recintos cerrados por filtraciones de agua y personal que faltaba al trabajo por que tenia que acondicionar sus viviendas, no voy a extenderme en relatar en la precariedad en que viven esas gentes que sin embargo son muy amables y comunicativas pero que al rato de entablar conversación siempre te piden una ayuda pensando que los turistas somos gente pudiente porque saben que los turistas tienen por obligación que cambiar sus divisas por un peso (moneda nacional) que lo denominan convertible y esta equiparado al dólar americano y este peso especial para turistas equivale para ellos como 35 pesos cubanos que los extranjeros no pueden manejar así que si te desprendes de diez pesos convertibles que equivaldrían a 8 o 9 Euros Europeos para ellos es lo que pueden ganar en medio mes de trabajo, pero sigamos con nuestro viaje. Visitamos los lugares más emblemáticos de la ciudad como por ejemplo la Bodeguita de En medio donde te sirven los Moji tos más deliciosos, también visitamos la Floridita otro bar que su especialidad son los Daiquiris o Margaritas, este bar es famoso por la añoranza que tienen de Germinguey que parece que era un cliente asiduo hasta el punto de perpetuarlo con una estatua en bronce en la esquina del mostrador simulando un cliente cotidiano, también nos aventuramos a comer en un "paladar" o sea en un restaurante o casa de comidas clandestino, la verdad es que salimos decepcionados, pedimos langosta con arroz y bueno solo hay que decir que la comida fue abundante pero no del agrado de nuestro paladar, demasiados frijoles que no los probamos y el arroz un poco insípido aunque la langosta no estuvo mal del todo. Otro espectáculo del cual los cubanos están muy orgullosos es la gala que ofrecen en el club Tropicana. Nos acicalamos para la ocasión, mi esposa con un traje largo de fiesta y yo con pantalón negro y chaqueta blanca, con una camisa negra con dibujos blancos y una corbata rosa más propio de un mafioso Italiano que de un señor español de sesenta años, pero aguantamos el tipo de esta guisa, ocupamos un taxi a la puerta del hotel (que por cierto no nos pudo llevarnos al hotel de vuelta por avería del vehículo) a la ida el taxista no quiso cobrar la carrera comprometiéndose a recogernos al terminar el espectáculo cosa que no pudo realizar por lo anteriormente mencionado, teniendo que recurrir al final del espectáculo a otro taxista, pero volvamos a la función, al entrar a la sala te obsequiaban con cigarro puro y una botella de ron Habana Club y a las señoras un ramo de flores, las botellas de coca cola estaban en las mesas junto a recipientes con cubitos de hielo, el elenco de chicas fue espectacular a cuál más guapa también acompañaban a estas mujeres un nutrido grupo de galanes que hacían los suspiros de las damas, ni que decir tiene que los números de baile fueron de los más sensuales que yo había visto, pero creo recordar que no había ningún desnudo parcial como hay en las revistas españolas, el espectáculo fue una cascada de luz y de color llevándose al terminar una lluvia de aplausos de los asistentes, bueno, volvimos al hotel, y a la mañana siguiente me encargue de localizar al taxista que nos había llevado para abonarle la carrera, cual fue mi sorpresa que ninguno de los avisa taxis que estaban en la puerta del hotel recordaba quien nos había llevado a la sala de fiestas, hasta que localicé a un individuo que recordaba que taxista nos facilitó el servicio, le informe que mi intención era pagarle la carrera que no había podido cobrarme y el hombre me dijo que solo a un español se le ocurría tener ese detalle pues no era corriente que cualquier otro turista de otras nacionalidades tuviera el pormenor de satisfacer una deuda de esa clase (hay que decir que los taxis oficiales son del estado y sus conductores asalariados del gobierno que tienen que efectuar un mínimo de recaudación al DIA).
En esos días hicimos amistad con una conductora de un motocarro taxi denominados cubanitos por que al ir destapados el aire nos refrescaba mas que los vehículos cerrados, estas personas que manejan estos motocarros taxis tienen que anotar los clientes que llevan y las carreras que realizan con el tiempo que invierten en las mismas, todo esto lo menciono por que la mujer que cotidianamente nos trasladaba, al dia siguiente de la tormenta tropical que se nos vino encima se lamentaba que no podía anotar la hora por que se le había mojado el reloj de pulsera y no le funcionaba y mi esposa en un rasgo de generosidad espontánea le regalo el que ella llevaba en la muñeca, la mujer lloraba de agradecimiento, con lo cual fraguó una gran amistad, que decir tiene que mi esposa disponía de otro reloj con dos esferas independientes que marcaba la hora de España y la de Cuba, todo esto nos sirvió para que la señora taxista se ofreciera a acompañarnos a unos cuantos sitios que visitamos, como por ejemplo el Morro, construcción de la época española que fortificaba la entrada al puerto de la Habana, este desplazamiento lo tuvo que realizar dando un rodeo por el puerto marítimo de la Habana por que al vehículo no le estaba permitido atravesar por un túnel construido bajo la entrada a la bocana del puerto por su poca potencia de motor ya que tanto la entrada como la salida tenían una muy pronunciada cuesta y estos cacharros corrían el peligro de no subir las cuestas, así que dimos el rodeo que si no es por esta circunstancia no hubiéramos visto el puerto en toda su salsa, también dio la casualidad que en el trayecto pasamos por delante del cementerio de La Regla (ese en el cual están depositadas las cenizas del marido de Sara Montiel) y la señora nos pidió permiso para hacer una parada de lante de la puerta para que ella visitara la tumba de su madre que hacía mucho tiempo que no la frecuentaba, y siento no haber pasado dentro, pues me hubiera gustado admirar los monumentos funerarios de ese campo santo, cuando salió continuamos con el viaje, que a partir de ese punto nos dejo sobre cogidos pues pudimos visitar la zona de la Habana mas deprimida y paupérrima que se halla visto, algo parecido a los asentamientos chabolistas de la Celsa o el Salobral, vías sin pavimentar, arroyos de aguas fecales mal olientes, niños desarrapados por las calles en total personas marginales en su mayoría de tez morena pero que hacían ostentación de piezas de oro en sus muñecas y cuello, la señora taxista nos comentó que ese trayecto no les estaba permitido hacer con los turistas extranjeros pero que con nosotros hacia una excepción y no-tenia mas remedio que pasar por ese sitio si queríamos llegar al Morro situado al lado opuesto del malecón, visitamos las instalaciones que datan de la presencia española, por cierto en muy buen estado de conservación y nos hicimos las fotos de rigor, la señora dejó aparcado el motocarro y nos acompañó en todo el recorrido de la visita, cuando terminamos nos devolvió al hotel por el mismo trayecto de ida teniendo que hacer verdaderos alardes de conducción para sortear los hoyos del camino que como he comentado antes estaban sin pavimentar, cuando llegamos al hotel le ofrecimos la oportunidad de comer con nosotros pero ella declino el ofrecimiento alegando que no la permitían acceder a las instalaciones del hotel, ni que decir tiene que el menú del comedor era excelente y solo tenían paso los clientes.
Relataré el viaje que realicé a La Habana como podéis observar en la foto de la cabecera de este blog, tengo que hacer constar que este viaje fue lúdico y no de trabajo, nos pasamos mi señora y yo 10 días en La Habana que también tuvieron sus incidencias. Realizamos el viaje en un avión de la compañía Iberia y cuando nos acercábamos a la Antillas pude observar desde el aire unas nubes parecidas a tirabuzones de desarrollo vertical que me dejaron muy impresionado, pues no había visto en mi vida este tipo de conjuntos nubosos, yo que soy piloto de aviones ultraligeros había estudiado los diferentes conjuntos de nubes, cúmulos, cirros, estratos, nimbos y las combinaciones de todos estos conjuntos, pero lo que mis ojos presenciaron desde la ventanilla del aparato de Iberia no me parecía nada normal (todo esto lo menciono porque a los pocos días tuvimos que aguantar el huracán RITA). Los primeros días de la semana se pasaron con tranquilidad visitando los lugares más turísticos de la ciudad así como el espectáculo más emblemático de la Habana la sala de fiestas La Tropicana con su espectacular elenco de bailarinas y su magnifica coreografía, visitamos la fábrica de puros que está frente al Capitolio y me elaboraron un puro habano personalizado que me lo fumé (aunque yo no fumo) en la plaza de la Catedral de la Habana sentado en una mesa bajo una sombrilla y con unas cervezas de la marca bucanero que por cierto tenían muy buen sabor al paladar, se pasaron los primeros días y cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos en la habitación de la planta 20 del hotel Habana Libre donde nos hospedáramos, las ventanas protegidas por unas cintas adhesivas para evitar que el viento huracanado rompiera los cristales, alarmados bajamos a la recepción y nos indicaron la pantalla donde informaban del desarrollo del huracán a su paso por la isla de Cuba, esa noche no pudimos pegar ojo por el viento que azotaba los cristales y la lluvia torrencial que se precipitaba y a la mañana siguiente nos dirigimos en taxi a las oficinas de Iberia a informarnos si las salidas de los aviones sufrían algún retraso a causa del viento, pues el viento soplaba con tanta fuerza que los trechos que tuvimos que ir andando teníamos que agarrarnos a unas columnas de unos soportales para no ser arrastrados por el suelo, seguidamente volvimos al hotel pero el trayecto de vuelta tuvimos que realizarlo por otro recorrido debido a que las olas saltaban por encima del malecón y el trafico por esa zona estaba cortado, al llegar al hotel nos cayó un chubasco muy intenso con la particularidad de que el agua estaba caliente en comparación con lo que recodábamos aquí en España. Al día siguiente que llega la calma la ciudad de la Habana parecía que había sido afectada por un bombardeo, trozos de pavimentos levantados, ramas de los árboles por los suelos de las calles y gentes achicando agua de las casas bajas y muchos recintos cerrados por filtraciones de agua y personal que faltaba al trabajo por que tenia que acondicionar sus viviendas, no voy a extenderme en relatar en la precariedad en que viven esas gentes que sin embargo son muy amables y comunicativas pero que al rato de entablar conversación siempre te piden una ayuda pensando que los turistas somos gente pudiente porque saben que los turistas tienen por obligación que cambiar sus divisas por un peso (moneda nacional) que lo denominan convertible y esta equiparado al dólar americano y este peso especial para turistas equivale para ellos como 35 pesos cubanos que los extranjeros no pueden manejar así que si te desprendes de diez pesos convertibles que equivaldrían a 8 o 9 Euros Europeos para ellos es lo que pueden ganar en medio mes de trabajo, pero sigamos con nuestro viaje. Visitamos los lugares más emblemáticos de la ciudad como por ejemplo la Bodeguita de Enmedio donde te sirven los Moji tos más deliciosos, también visitamos la Floridita otro bar que su especialidad es los Daiquiris o Margaritas, este bar es famoso por la añoranza que tienen de Germinguey que parece que era un cliente asiduo hasta el punto de perpetuarlo con una estatua en bronce en la esquina del mostrador simulando un cliente cotidiano, también nos aventuramos a comer en un "paladar" o sea en un restaurante o casa de comidas clandestino, la verdad es que salimos decepcionados, pedimos langosta con arroz y bueno solo hay que decir que la comida fue abundante pero no del agrado de nuestro paladar, demasiados frijoles que no los probamos y el arroz un poco insípido aunque la langosta no estuvo mal del todo. Otro espectáculo del cual los cubanos están muy orgullosos es la gala que ofrecen en el club Tropicana. Nos acicalamos para la ocasión, mi esposa con un traje largo de fiesta y yo con pantalón negro y chaqueta blanca, con una camisa negra con dibujos blancos y una corbata rosa más propio de un mafioso Italiano que de un señor español de sesenta años, pero aguantamos el tipo de esta guisa, ocupamos un taxi a la puerta del hotel (que por cierto no nos pudo llevarnos al hotel de vuelta por avería del vehículo) a la ida el taxista no quiso cobrar la carrera comprometiéndose a recogernos al terminar el espectáculo cosa que no pudo realizar por lo anteriormente mencionado, teniendo que recurrir al final del espectáculo a otro taxista, pero volvamos a la función, al entrar a la sala te obsequiaban con cigarro puro y una botella de ron Habana Club y a las señoras un ramo de flores, las botellas de coca cola estaban en las mesas junto a recipientes con cubitos de hielo, el elenco de chicas fue espectacular a cuál más guapa también acompañaban a estas mujeres un nutrido grupo de galanes que hacían los suspiros de las damas, ni que decir tiene que los números de baile fueron de los más sensuales que yo había visto, pero creo recordar que no había ningún desnudo parcial como hay en las revistas españolas, el espectáculo fue una cascada de luz y de color llevándose al terminar una lluvia de aplausos de los asistentes, bueno, volvimos al hotel, y a la mañana siguiente me encargue de localizar al taxista que nos había llevado para abonarle la carrera, cual fue mi sorpresa que ninguno de los avisa taxis que estaban en la puerta del hotel recordaba quien nos había llevado a la sala de fiestas, hasta que localicé a un individuo que recordaba que taxista nos facilitó el servicio, le informe que mi intención era pagarle la carrera que no había podido cobrarme y el hombre me dijo que solo a un español se le ocurría tener ese detalle pues no era corriente que cualquier otro turista de otras nacionalidades tuviera el pormenor de satisfacer una deuda de esa clase (hay que decir que los taxis oficiales son del estado y sus conductores asalariados del gobierno que tienen que efectuar un mínimo de recaudación al dia.
En esos días hicimos amistad con una conductora de un motocarro taxi denominados cubanitos por que al ir destapados el aire nos refrescaba mas que los vehículos cerrados, estas personas que manejan estos motocarros taxis tienen que anotar los clientes que llevan y las carreras que realizan con el tiempo que invierten en las mismas, todo esto lo menciono por que la mujer que cotidianamente nos trasladaba, al dia siguiente de la tormenta tropical que se nos vino encima se lamentaba que no podía anotar la hora por que se le había mojado el reloj de pulsera y no le funcionaba y mi esposa en un rasgo de generosidad espontánea le regalo el que ella llevaba en la muñeca, la mujer lloraba de agradecimiento, con lo cual fraguó una gran amistad, que decir tiene que mi esposa disponía de otro reloj con dos esferas independientes que marcaba la hora de España y la de Cuba, todo esto nos sirvió para que la señora taxista se ofreciera a acompañarnos a unos cuantos sitios que visitamos, como por ejemplo el Morro, construcción de la época española que fortificaba la entrada al puerto de la Habana, este desplazamiento lo tuvimos que realizar dando un rodeo por el puerto marítimo de la Habana por que al vehículo no le estaba permitido atravesar por un túnel construido bajo la entrada a la bocana del puerto por su poca potencia de motor ya que tanto la entrada como la salida tenían una muy pronunciada cuesta y estos cacharros corrían el peligro de no subir las cuestas, así que dimos el rodeo que si no es por esta circunstancia no hubiéramos visto el puerto en toda su salsa, también dio la casualidad que en el trayecto pasamos por delante del cementerio de La Regla (ese en el cual están depositadas las cenizas del marido de Sara Montiel) y la señora nos pidió permiso para hacer una parada de lante de la puerta para que ella visitara la tumba de su madre que hacía mucho tiempo que no la frecuentaba, y siento no haber pasado dentro, pues me hubiera gustado admirar los monumentos funerarios de ese campo santo, cuando salió continuamos con el viaje, que a partir de ese punto nos dejo sobre cogidos pues pudimos visitar la zona de la Habana mas deprimida y paupérrima que se halla visto, algo parecido a los asentamientos chabolistas de la Celsa o el Salobral, vías sin pavimentar, arroyos de aguas fecales mal olientes, niños desarrapados por las calles en total personas marginales en su mayoría de tez morena pero que hacían ostentación de piezas de oro en sus muñecas y cuello, la señora taxista nos comentó que ese trayecto no les estaba permitido hacer con los turistas extranjeros pero que con nosotros hacia una excepción y no tenia mas remedio que pasar por ese sitio si queríamos llegar al Morro situado al lado opuesto del malecón, visitamos las instalaciones que datan de la presencia española, por cierto en muy buen estado de conservación y nos hicimos las fotos de rigor, la señora dejó aparcado el motocarro y nos acompañó en todo el recorrido de la visita, cuando terminamos nos devolvió al hotel por el mismo trayecto de ida teniendo que hacer verdaderos alardes de conducción para sortear los hoyos del camino que como he comentado antes estaban sin pavimentar, cuando llegamos al hotel le ofrecimos la oportunidad de comer con nosotros pero ella declina el ofrecimiento alegando que no la permitían acceder a las instalaciones del hotel, ni que decir tiene que el menú del comedor era excelente y solo tenían paso los clientes.
Relataré el viaje que realicé a La Habana como podéis observar en la foto de la cabecera de este blog, tengo que hacer constar que este viaje fue lúdico y no de trabajo, nos pasamos mi señora y yo 10 días en La Habana que también tuvieron sus incidencias. Realizamos el viaje en un avión de la compañía Iberia y cuando nos acercábamos a la Antillas pude observar desde el aire unas nubes parecidas a tirabuzones de desarrollo vertical que me dejaron muy impresionado, pues no había visto en mi vida este tipo de conjuntos nubosos, yo que soy piloto de aviones altraligeros había estudiado los diferentes conjuntos de nubes, cúmulos, cirros, estratos, nimbos y las combinaciones de todos estos conjuntos, pero lo que mis ojos presenciaron desde la ventanilla del aparato de Iberia no me parecía nada normal (todo esto lo menciono porque a los pocos días tuvimos que aguantar el huracán RITA). Los primeros días de la semana se pasaron con tranquilidad visitando los lugares más turísticos de la ciudad así como el espectáculo más emblemático de la Habana la sala de fiestas La Tropicana con su espectacular elenco de bailarinas y su magnifica coreografía, visitamos la fábrica de puros que está frente al Capitolio y me elaboraron un puro habano personalizado que me lo fumé (aunque yo no fumo) en la plaza de la Catedral de la Habana sentado en una mesa bajo una sombrilla y con unas cervezas de la marca bucanero que por cierto tenían muy buen sabor al paladar, se pasaron los primeros días y cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos en la habitación de la planta 20 del hotel Habana Libre donde nos hospedáramos, las ventanas protegidas por unas cintas adhesivas para evitar que el viento huracanado rompiera los cristales, alarmados bajamos a la recepción y nos indicaron la pantalla donde informaban del desarrollo del huracán a su paso por la isla de Cuba, esa noche no pudimos pegar ojo por el viento que azotaba los cristales y la lluvia torrencial que se precipitaba y a la mañana siguiente nos dirigimos en taxi a las oficinas de Iberia a informarnos si las salidas de los aviones sufrían algún retraso a causa del viento, pues el viento soplaba con tanta fuerza que los trechos que tuvimos que ir andando teníamos que agarrarnos a unas columnas de unos soportales para no ser arrastrados por el suelo, seguidamente volvimos al hotel pero el trayecto de vuelta tuvimos que realizarlo por otro recorrido debido a que las olas saltaban por encima del malecón y el trafico por esa zona estaba cortado, al llegar al hotel nos cayó un chubasco muy intenso con la particularidad de que el agua estaba caliente en comparación con lo que recodábamos aquí en España. Al día siguiente que llega la calma la ciudad de la Habana parecía que había sido afectadas por un bombardeo, trozos de pavimentos levantados, ramas de los árboles por los suelos de las calles y gentes achicando agua de las casas bajas y muchos recintos cerrados por filtraciones de agua y personal que faltaba al trabajo por que tenia que acondicionar sus viviendas, no voy a extenderme en relatar en la precariedad en que viven esas gentes que sin embargo son muy amables y comunicativas pero que al rato de entablar conversación siempre te piden una ayuda pensando que los turistas somos gente pudiente porque saben que los turistas tienen por obligación que cambiar sus divisas por un peso (moneda nacional) que lo denominan convertible y esta equiparado al dólar americano y este peso especial para turistas equivale para ellos como 35 pesos cubanos que los extranjeros no pueden manejar así que si te desprendes de diez pesos convertibles que equivaldrían a 8 o 9 Euros Europeos para ellos es lo que pueden ganar en medio mes de trabajo, pero sigamos con nuestro viaje. Visitamos los lugares más emblemáticos de la ciudad como por ejemplo la Bodeguita de Enmedio donde te sirven los Moji tos más deliciosos, también visitamos la Floridita otro bar que su especialidad son los Daiquiris o Margaritas, este bar es famoso por la añoranza que tienen de Germinguey que parece que era un cliente asiduo hasta el punto de perpetuarlo con una estatua en bronce en la esquina del mostrador simulando un cliente cotidiano, también nos aventuramos a comer en un "paladar" o sea en un restaurante o casa de comidas clandestino, la verdad es que salimos decepcionados, pedimos langosta con arroz y bueno solo hay que decir que la comida fue abundante pero no del agrado de nuestro paladar, demasiados frijoles que no los probamos y el arroz un poco insípido aunque la langosta no estuvo mal del todo. Otro espectáculo del cual los cubanos están muy orgullosos es la gala que ofrecen en el club Tropicana. Nos acicalamos para la ocasión, mi esposa con un traje largo de fiesta y yo con pantalón negro y chaqueta blanca, con una camisa negra con dibujos blancos y una corbata rosa más propio de un mafioso Italiano que de un señor español de sesenta años, pero aguantamos el tipo de esta guisa, ocupamos un taxi a la puerta del hotel (que por cierto no nos pudo llevarnos al hotel de vuelta por avería del vehículo) a la ida el taxista no quiso cobrar la carrera comprometiéndose a recogernos al terminar el espectáculo cosa que no pudo realizar por lo anteriormente mencionado, teniendo que recurrir al final del espectáculo a otro taxista, pero volvamos a la función, al entrar a la sala te obsequiaban con cigarro puro y una botella de ron Habana Club y a las señoras un ramo de flores, las botellas de coca cola estaban en las mesas junto a recipientes con cubitos de hielo, el elenco de chicas fue espectacular a cuál más guapa también acompañaban a estas mujeres un nutrido grupo de galanes que hacían los suspiros de las damas, ni que decir tiene que los números de baile fueron de los más sensuales que yo había visto, pero creo recordar que no había ningún desnudo parcial como hay en las revistas españolas, el espectáculo fue una cascada de luz y de color llevándose al terminar una lluvia de aplausos de los asistentes, bueno, volvimos al hotel, y a la mañana siguiente me encargue de localizar al taxista que nos había llevado para abonarle la carrera, cual fue mi sorpresa que ninguno de los avisa taxis que estaban en la puerta del hotel recordaba quien nos había llevado a la sala de fiestas, hasta que localicé a un individuo que recordaba que taxista nos facilitó el servicio, le informe que mi intención era pagarle la carrera que no había podido cobrarme y el hombre me dijo que solo a un español se le ocurría tener ese detalle pues no era corriente que cualquier otro turista de otras nacionalidades tuviera el pormenor de satisfacer una deuda de esa clase (hay que decir que los taxis oficiales son del estado y sus conductores asalariados del gobierno que tienen que efectuar un mínimo de recaudación al dia.
En esos días hicimos amistad con una conductora de un motocarro taxi denominados cubanitos por que al ir destapados el aire nos refrescaba mas que los vehículos cerrados, estas personas que manejan estos motocarros taxis tienen que anotar los clientes que llevan y las carreras que realizan con el tiempo que invierten en las mismas, todo esto lo menciono por que la mujer que cotidianamente nos trasladaba, al dia siguiente de la tormenta tropical que se nos vino encima se lamentaba que no podía anotar la hora por que se le había mojado el reloj de pulsera y no le funcionaba y mi esposa en un rasgo de generosidad espontánea le regalo el que ella llevaba en la muñeca, la mujer lloraba de agradecimiento, con lo cual fraguó una gran amistad, que decir tiene que mi esposa disponía de otro reloj con dos esferas independientes que marcaba la hora de España y la de Cuba, todo esto nos sirvió para que la señora taxista se ofreciera a acompañarnos a unos cuantos sitios que visitamos, como por ejemplo el Morro, construcción de la época española que fortificaba la entrada al puerto de la Habana, este desplazamiento lo tuvimos que realizar dando un rodeo por el puerto marítimo de la Habana por que al vehículo no le estaba permitido atravesar por un túnel construido bajo la entrada a la bocana del puerto por su poca potencia de motor ya que tanto la entrada como la salida tenían una muy pronunciada cuesta y estos cacharros corrían el peligro de no subir las cuestas, así que dimos el rodeo que si no es por esta circunstancia no hubiéramos visto el puerto en toda su salsa, también dio la casualidad que en el trayecto pasamos por delante del cementerio de La Regla (ese en el cual están depositadas las cenizas del marido de Sara Montiel) y la señora nos pidió permiso para hacer una parada de lante de la puerta para que ella visitara la tumba de su madre que hacía mucho tiempo que no la frecuentaba, y siento no haber pasado dentro, pues me hubiera gustado admirar los monumentos funerarios de ese campo santo, cuando salió continuamos con el viaje, que a partir de ese punto nos dejo sobre cogidos pues pudimos visitar la zona de la Habana mas deprimida y paupérrima que se halla visto, algo parecido a los asentamientos chabolistas de la Celsa o el Salobral, vías sin pavimentar, arroyos de aguas fecales mal olientes, niños desarrapados por las calles en total personas marginales en su mayoría de tez morena pero que hacían ostentación de piezas de oro en sus muñecas y cuello, la señora taxista nos comentó que ese trayecto no les estaba permitido hacer con los turistas extranjeros pero que con nosotros hacia una excepción y no tenia mas remedio que pasar por ese sitio si queríamos llegar al Morro situado al lado opuesto del malecón, visitamos las instalaciones que datan de la presencia española, por cierto en muy buen estado de conservación y nos hicimos las fotos de rigor, la señora dejó aparcado el motocarro y nos acompañó en todo el recorrido de la visita, cuando terminamos nos devolvió al hotel por el mismo trayecto de ida teniendo que hacer verdaderos alardes de conducción para sortear los hoyos del camino que como he comentado antes estaban sin pavimentar, cuando llegamos al hotel le ofrecimos la oportunidad de comer con nosotros pero ella declino el ofrecimiento alegando que no la permitían acceder a las instalaciones del hotel, ni que decir tiene que el menú del comedor era excelente y solo tenían paso los clientes.
Relataré el viaje que realicé a La Habana como podéis observar en la foto de la cabecera de este blog, tengo que hacer constar que este viaje fue lúdico y no de trabajo, nos pasamos mi señora y yo 10 días en La Habana que también tuvieron sus incidencias. Realizamos el viaje en un avión de la compañía Iberia y cuando nos acercábamos a la Antillas pude observar desde el aire unas nubes parecidas a tirabuzones de desarrollo vertical que me dejaron muy impresionado, pues no había visto en mi vida este tipo de conjuntos nubosos, yo que soy piloto de aviones altralijeros había estudiado los diferentes conjuntos de nubes, cúmulos, cirros, estratos, nimbos y las combinaciones de todos estos conjuntos, pero lo que mis ojos presenciaron desde la ventanilla del aparato de Iberia no me parecía nada normal (todo esto lo menciono porque a los pocos días tuvimos que aguantar el huracán RITA. Los primeros días de la semana se pasaron con tranquilidad visitando los lugares más turísticos de la ciudad así como el espectáculo más emblemático de la Habana la sala de fiestas La Tropicana con su espectacular elenco de bailarinas y su magnifica coreografía, visitamos la fábrica de puros que está frente al Capitolio y me elaboraron un puro habano personalizado que me lo fumé (aunque yo no fumo) en la plaza de la Catedral de la Habana sentado en una mesa bajo una sombrilla y con unas cervezas de la marca bucanero que por cierto tenían muy buen sabor al paladar, se pasaron los primeros días y cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos en la habitación de la planta 20 del hotel Habana Libre donde nos hospedáramos, las ventanas protegidas por unas cintas abdesivas para evitar que el viento huracanado rompiera los cristales, alarmados bajamos a la recepción y nos indicaron la pantalla donde informaban del desarrollo del huracán a su paso por la isla de Cuba, esa noche no pudimos pegar ojo por el viento que azotaba los cristales y la lluvia torrencial que se precipitaba y a la mañana siguiente nos dirigimos en taxi a las oficinas de Iberia a informarnos si las salidas de los aviones sufrían algún retraso a causa del viento, pues el viento soplaba con tanta fuerza que los trechos que tuvimos que ir andando teníamos que amarrarnos a unas columnas de unos soportales para no ser arrastrados por el suelo, seguidamente volvimos al hotel pero el trayecto de vuelta tuvimos que realizarlo por otro recorrido debido a que las olas saltaban por encima del malecón y el trafico por esa zona estaba cortado, al llegar al hotel nos cayó un chubasco muy intenso con la particularidad de que el agua estaba caliente en comparación con lo que recodábamos aquí en España. Al día siguiente que llega la calma la ciudad de la Habana parecía que había sido afectada por un bombardeo, trozos de pavimentos levantados, ramas de los árboles por los suelos de las calles y gentes achicando agua de las casas bajas y muchos recintos cerrados por filtraciones de agua y personal que faltaba al trabajo por que tenia que acondicionar sus viviendas, no voy a extenderme en relatar en la precariedad en que viven esas gentes que sin embargo son muy amables y comunicativas pero que al rato de entablar conversación siempre te piden una ayuda pensando que los turistas somos gente pudiente porque saben que los turistas tienen por obligación que cambiar sus divisas por un peso (moneda nacional) que lo denominan convertible y esta equiparado al dólar americano y este peso especial para turistas equivale para ellos como 35 pesos cubanos que los extranjeros no pueden manejar así que si te desprendes de diez pesos convertibles que equivaldrían a 8 o 9 Euros Europeos para ellos es lo que pueden ganar en medio mes de trabajo, pero sigamos con nuestro viaje. Visitamos los lugares más emblemáticos de la ciudad como por ejemplo la Bodeguita de En medio donde te sirven los Moji tos más deliciosos, también visitamos la Floridita otro bar que su especialidad son los Daiquiris o Margaritas, este bar es famoso por la añoranza que tienen de Germinguey que parece que era un cliente asiduo hasta el punto de perpetuarlo con una estatua en bronce en la esquina del mostrador simulando un cliente cotidiano, también nos aventuramos a comer en un "paladar" o sea en un restaurante o casa de comidas clandestino, la verdad es que salimos decepcionados, pedimos langosta con arroz y bueno solo hay que decir que la comida fue abundante pero no del agrado de nuestro paladar, demasiados frijoles que no los probamos y el arroz un poco insípido aunque la langosta no estuvo mal del todo. Otro espectáculo del cual los cubanos están muy orgullosos es la gala que ofrecen en el club Tropicana. Nos acicalamos para la ocasión, mi esposa con un traje largo de fiesta y yo con pantalón negro y chaqueta blanca, con una camisa negra con dibujos blancos y una corbata rosa más propio de un mafioso Italiano que de un señor español de sesenta años, pero aguantamos el tipo de esta guisa, ocupamos un taxi a la puerta del hotel (que por cierto no nos pudo llevarnos al hotel de vuelta por avería del vehículo) a la ida el taxista no quiso cobrar la carrera comprometiéndose a recogernos al terminar el espectáculo cosa que no pudo realizar por lo anteriormente mencionado, teniendo que recurrir al final del espectáculo a otro taxista, pero volvamos a la función, al entrar a la sala te obsequiaban con cigarro puro y una botella de ron Habana Club y a las señoras un ramo de flores, las botellas de coca cola estaban en las mesas junto a recipientes con cubitos de hielo, el elenco de chicas fue espectacular a cuál más guapa también acompañaban a estas mujeres un nutrido grupo de galanes que hacían los suspiros de las damas, ni que decir tiene que los números de baile fueron de los mas sensuales que yo había visto, pero creo recordar que no había ningún desnudo parcial como hay en las revistas españolas, el espectáculo fue una cascada de luz y de color llevándose al terminar una lluvia de aplausos de los asistentes, bueno, volvimos al hotel, y a la mañana siguiente me encargue de localizar al taxista que nos había llevado para abonarle la carrera, cual fue mi sorpresa que ninguno de los avisa taxis que estaban en la puerta del hotel recordaba quien nos había llevado a la sala de fiestas, hasta que localicé a un individuo que recordaba que taxista nos facilitó el servicio, le informe que mi intención era pagarle la carrera que no había podido cobrarme y el hombre me dijo que solo a un español se le ocurría tener ese detalle pues no era corriente que cualquier otro turista de otras nacionalidades tuviera el pormenor de satisfacer una deuda de esa clase (hay que decir que los taxis oficiales son del estado y sus conductores asalariados del gobierno que tienen que efectuar un mínimo de recaudación al día).
En esos días hicimos amistad con una conductora de un motocarro taxi denominados cubanitos por que al ir destapados el aire nos refrescaba mas que los vehículos cerrados, estas personas que manejan estos motocarros taxis tienen que anotar los clientes que llevan y las carreras que realizan con el tiempo que invierten en las mismas, todo esto lo menciono por que la mujer que cotidianamente nos trasladaba, al día siguiente de la tormenta tropical que se nos vino encima se lamentaba que no podía anotar la hora por que se le había mojado el reloj de pulsera y no le funcionaba y mi esposa en un rasgo de generosidad espontánea le regalo el que ella llevaba en la muñeca, la mujer lloraba de agradecimiento, con lo cual fraguó una gran amistad, que decir tiene que mi esposa disponía de otro reloj con dos esferas independientes que marcaba la hora de España y la de Cuba, todo esto nos sirvió para que la señora taxista se ofreciera a acompañarnos a unos cuantos sitios que visitamos, como por ejemplo el Morro, construcción de la época española que fortificaba la entrada al puerto de la Habana, este desplazamiento lo tuvimos que realizar dando un rodeo por el puerto marítimo de la Habana por que al vehículo no le estaba permitido atravesar por un túnel construido bajo la entrada a la bocana del puerto por su poca potencia de motor ya que tanto la entrada como la salida tenian una muy pronunciada cuesta y estos cacharros corrían el peligro de no subir las cuestas, así que dimos el rodeo que si no es por esta circunstancia no hubiéramos visto el puerto en toda su salsa, también dio la casualidad que en el trayecto pasamos por delante del cementerio de La Regla (ese en el cual están depositadas las cenizas del marido de Sara Montiel) y la señora nos pidió permiso para hacer una parada de lante de la puerta para que ella visitara la tumba de su madre que hacía mucho tiempo que no la frecuentaba, y siento no haber pasado dentro, pues me hubiera gustado admirar los monumentos funerarios de ese campo santo, cuando salió continuamos con el viaje, que a partir de ese punto nos dejo sobre cogidos pues pudimos visitar la zona de la Habana mas deprimida y paupérrima que se halla visto, algo parecido a los asentamientos chabolistas de la Celsa o el Salobral, vias sin pavimentar, arroyos de aguas fecales mal olientes, niños desarrapados por las calles en total personas marginales en su mayoría de tez morena pero que hacían ostentación de piezas de oro en sus muñecas y cuello, la señora taxista nos comentó que ese trayecto no les estaba permitido hacer con los turistas extranjeros pero que con nosotros hacia una excepción y no tenia mas remedio que pasar por ese sitio si queríamos llegar al Morro situado al lado opuesto del malecón, visitamos las instalaciones que datan de la presencia española, por cierto en muy buen estado de conservación y nos hicimos las fotos de rigor, la señora dejó aparcado el motocarro y nos acompañó en todo el recorrido de la visita, cuando terminamos nos devolvió al hotel por el mismo trayecto de ida teniendo que hacer verdaderos alardes de conducción para sortear los hoyos del camino que como he comentado antes estaban sin pavimentar, cuando llegamos al hotel le ofrecimos la oportunidad de comer con nosotros pero ella declino el ofrecimiento alegando que no la permitían acceder a las instalaciones del hotel, ni que decir tiene que el menú del comedor era excelente y solo tenían paso los clientes y así terminamos la estancia en la ciudad de La Habana.



La eficacia de los Israelitas

En el transcurso de mi vida laboral viví un suceso admirable protagonizado por un equipo de personas pertenecientes a una empresa ubicada en Telhabib (Israel), que se dedicaba a la venta de direcciones computerizadas de tiro para carros de combate.Se sometieron a prueba varias ofertas recibidas de distintos fabricantes de los países que estaban interesados en vendernos ese material para las fuerzas armadas de nuestro país. El día de la evaluación funcional del material montado en sendos carros de combate, se efectuó en un conocido campo de tiro de la provincia de Zaragoza, las pruebas fueron de tipo dinámico efectuando cinco disparos sobre un blanco móvil remolcado por un carro tractor con un cable de arrastre de 100 metros de largo para asegurar la integridad del carro portor. La jornada se desarrollo con pequeñas incidencias que cada equipo tuvo que subsanar sobre la marcha, pero lo que nos dejó sorprendidos fue la eficacia del personal Israelita. Al tercer disparo el Jefe que mandaba el equipo de trabajo mandó suspender el fuego pues había detectado que ese disparo había hecho blanco en la parte inferior de la diana remolcada, como una sola persona los tres integrantes del equipo se metieron por las escotillas en el carro de combate y procedieron a sustituir la caja computadora de la dirección de tiro (no consideraban efectivo que el disparo tuviera una pequeña desviación en altura como el realizado) aunque el proyectil impactara en el blanco, esta operación les duró escasamente unos minutos y el siguiente disparo impactó en el centro de la diana, hay que señalar que los integrantes del equipo eran muy jóvenes y habían pertenecido a la oficialidad del ejercito judío que una vez desmovilizados se integraban en sus puestos de trabajo, hay que reseñar que los disparos Los realizaba personal del ejercito español, pero el hecho que más nos gusto fue el sentido del ahorro que tienen los Israelitas, pues después de efectuar este cuarto disparo a plena satisfacción, el jefe del grupo se acercó al General que mandaba la comisión evaluadora española y le pidió permiso para no realizar el quinto disparo si la comisión española consideraba probado la eficacia de su dirección de tiro (cada disparo costaba en aquel tiempo 50.000, -- pesetas de entonces) permiso que fue concedido y así economizaron el importe del proyectil y hay que hacer constar que esta empresa se le adjudicó el programa pero ellos rechazaron el trabajo al no aceptar la cofabricación con la industria española pues no podían ceder los planos de sus componentes, diré que el nombre que pusieron a su producto era el de MATADOR y todavía conservo los folletos de esta dirección de tiro para carros de combate. También hay que señalar que estos judíos procedían de distintos países de Europa y en conversación con uno de ellos que pertenecía a la sección de autómatas me contó que su mayor ilusión seria el poder desarrollar juguetes mecánicos para niños en vez de trabajar para la industria de la defensa, esa confesión me afectó sensiblemente al ser pronunciada por un hombre que efectuaba una labor para la guerra.

viernes, 10 de abril de 2009

Creo que no he contado la cena de despedida con la que nos agasajaron los intermediarios tailandeses, a la cual fue invitada la jefa del gabinete y representante ante las instituciones oficiales del país. Esta señora de unos cincuenta años era guapísima vivía con un lujo desmesurado y bestia con una elegancia propia de una modelo de postín, llevaba un peinado que lo asocié a los modelos de peluquería que se veía en Imelda Marcos de Filipinas, las joyas que portaba estaban todas conjuntadas, pulsera, anillos y pendientes, en el reparto de posiciones en la mesa me sentaron a su derecha, a la izquierda de la señora situaron al jefe de la oficina representadora, cual no fue mi sorpresa cuando en un determinado momento la hermosa mujer pincha con su tenedor una gamba y me la ofrece a mi boca que yo no dudo en aceptar y después pincha otra y se la ofrece al viejo tailandés todo esto regado con una sonrisa de lo mas cautivadora, el interprete se apresuró a explicar que este acto es símbolo de respeto y la dama estaba obligada a proceder y dar de comer a los mas viejos de la reunión, como ritual de su cultura milenaria.
No se si he contado la noche que nos llevaron a presenciar un espectaculo tipico thailandes, en un teatro que ademas te servian bebidas y aperitivos, la mesa era estremadamente baja, al estilo oriental lo cual te obligaba a tener las piernas recojidas como los faquires, pero estos astutos orientales como la visita habitual era occidental, habian perfonado el suelo debajo de la mesa para dejar el espacio sufiente para tener las piernas como si estuvieras sentado en una silla normal. Estuvimos admirando la policromia de los atuendos de los bailarines y degustando los caldos que nos sirvieron, haré mención que tuvimos que dejar el calzado a la entrada del establecimiento en unas pequeñas taquillas colocadas en el zaguan de entrada, en el entreacto de la actuación observamos moviento de personas que entraban y se situaban en una gran mesa corrida que habian preparado en la platea, se trataba de un grupo en visita turistica procedentes de Hong Kong que como es natural tambien iban descalzos como nosotros, en un momento determinado del espectaculo todos estos visitantes se levantan de sus asientos y se van del espectaculo, cuando se fueron le dije a mi compañero "Manolo esta vez nos vamos al hotel sin zapatos o por lo menos con unos que no nos corresponden" cuando salimos estaban las taquillas vacias y los únicos zapatos que habia en ellas eran nuestros propios zapatos cosa admirable de estos chinos. Nosotros dilatabamos la salida esperando que saliera alguna chica en topless pero nos quedamos con las ganas, era un espectaculo sin desnudos pero muy cultural, solo los varones llevaban el torso al aire, las mujeres tapadas hasta el cuello. En otro restaurante que cenamos una noche las camareras llevaban el vestido tipico del pais con una raja en el lateral de la falda que les llegaba has casi la cintura cada vez que se meneaban dejan ver un muslo lo mas de sujerente pero nada más.
Seguimos con la estancia en Thailandia., Recuerdo que la cidad de Bankok era un caos circulatorio por las avenidas que circulabamos, los cruces de calles estaban reguladas por semaforos que no estaban gobernados por automatas computerizados como en Europa, el caso es que cuando un cruce se atiborraba de vehiculos parados en el disco rojo, un guardia de trafico pulsaba el boton de cambiar el semaforo y daba paso a la intersección, en el tiempo de parada en el disco que podia durar la voluntad del funcionario se colocaban delante de los vehiculos infinadad de ciclomotores cargados todos con la mas variopinta de las mercancias, estos ciclomotores eran los repartidores a domicilio de las tiendas que se agrupaban detras nuestra, al poner en verde el semaforo los motociclistas salian disparados como engambres de avispas formando un ruido infernal y vertiendo humo por los escapes que hacian insoportable la respiración, al final los cojiamos en siguiente semaforo y vuelta a empezar. Como variopinta mercancia cada tienda tenia una especialidad, una vendia grandes llaves para la conducción de fluidos, otra se dedicaba a alfombras, la de mas allá a especies, pero lo que mas me llamó la atencion fue la exposición de ataudes que una tenia expuestos en la calle, como es natural en todas ellas, que sacaban a la acera sus productos como reclamo de clientes, alrededor de cada tienda habia un enjanbre de ciclomotores con sus conductores a la espera de repartin algun encargo.